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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 16 de enero de 2015

No está el horno para bollos

Se dice cuando alguien no está de humor. (In the mood, que dicen los ingleses). Yo hace años que no lo estoy, debido a mi depresión. Sigo un tratamiento que me ayuda a seguir adelante pero no me sobran ánimos para mucho más. Hoy precisamente me decía mi hija mayor que por qué no cocino cosas más complicadas. Resulta difícil de explicar el esfuerzo que me cuesta solamente levantarme y entrar en la cocina a cocinar algo, como para andar complicándome la vida. Y es que la gente que no lo ha sentido no entiende lo que es sentirse sin fuerzas espirituales, no tener ganas ni siquiera de relacionarte ni de salir de fiesta a divertirte.

Hace unos veinte años afortunadamente yo todavía tenía energía de sobra, porque si no hubiera sido así no sé cómo hubiera podido hacerme cargo de tres niños pequeños, que además siempre estaban malos. Pero en algún momento se me agotaron las pilas y ahora tengo que recargar todos los días la batería. Resulta muy cansado tener que hacer el esfuerzo cada día, no sólo para afrontar las obligaciones cotidianas, sino para estar de humor y no pagar con los demás el hecho de que el horno ya no esté para bollos. Especialmente cuando tienes unos jovencitos en casa poniendo a prueba tu paciencia, pero afortunadamente mi marido me apoya mucho.

sábado, 15 de noviembre de 2014

1980. Una película imprescindible

Seguro que no habéis oído hablar de ella pero se estrenaba hoy. Es una película documental de Iñaki Arteta sobre las víctimas de eta. Se centra en el año ochenta porque fue cuando la banda terrorista mató a cien personas, un atentado prácticamente cada tres días. Muestra las impresiones de personas que vivieron aquello, algunos desde el lado de las víctimas, otros como testigos mudos y alguno como culpable. Entre estos últimos destaca monseñor Setién que todavía hoy continúa justificando aquello. Y es que no hubiera sido posible sin la complicidad de una buena parte de la sociedad y de la iglesia vasca como colaborador necesario.

Resulta muy duro revivir esos días para los que los vivimos, aunque fuera desde mis catorce años. Pero es peor todavía pensar en la responsabilidad que tuvimos cada uno. En primer lugar, los que apoyaban y ayudaban a eta, en segundo lugar los que miraban para otro lado y por último los que de algún modo nos desentendimos del problema. En el año 2006 yo abría mi primer blog y al poco tiempo empecé a escribir otro blog en la revista Hoymujer con relativo éxito. Hasta el día en que salió el tema de eta y, las mismas personas que yo consideraba mis amigas virtuales pasaron a justificar el terrorismo. Cerré el blog y me fui.

Después me he arrepentido mucho de esa decisión. No lo hice por miedo por mí misma. Lo hice porque me sentí asqueada, tanto que al poco tiempo enfermé y me tuvieron que ingresar con una gastritis. No podía seguir relacionándome como si nada con esas personas que no eran capaces de distinguir entre asesinos y víctimas y los ponían al mismo nivel. No podía seguir hablando de cosas banales. Ahora pienso que tenía que haber seguido. Pensé que esa no era mi guerra y, si tanto les gusta, con su pan se lo coman. Tampoco quise implicar a la familia de mi cuñado en Bilbao o a los parientes militares de mi marido. Pero yo también soy responsable de lo que pasó.


jueves, 11 de septiembre de 2014

El amor verdadero es mutuo

Debería estar escribiendo mi libro sobre el matrimonio pero con este calor no me apetece; así que me ha venido una idea a la cabeza y he decidido ponerla en el blog. Hay una canción que me gusta que dice así: No es amor lo que tú sientes, se llama obsesión... (Obsesión. Aventura). Realmente estoy cansada de ver como en televisión se considera amor o relación amorosa lo que a menudo no es más que un capricho pasajero. Lo típico que justifican a su pareja porque no tiene tiempo, está muy cansado o tiene muchas preocupaciones... Cuando alguien quiere a otra persona siempre tiene tiempo para ella. No valen excusas. Y quien no quiera verlo tiene un problema.

El amor tiene que ser mutuo o no es amor. Si una persona no te apoya, no está a tu lado cuando le necesitas, no te acepta como eres, entonces no te quiere, y punto. He conocido algún caso recientemente de quien se aferra a una relación como a un clavo ardiendo, como si fuera la última persona sobre la tierra. Y al cabo del tiempo resulta que se acaba porque no tenía futuro, pero mientras tanto ha estado perdiendo un valioso tiempo que podría haber pasado con amigos o con otra. Y parece que no pero los fracasos marcan a la persona. Aunque sólo sea te hacen más desconfiado. Por eso es fundamental buscar a la persona correcta y no conformarse con menos.

jueves, 3 de abril de 2014

Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.

Este refrán lo he utilizado varias veces refiriéndome a mi labor en internet. Como intenté explicar hace unos días, escribo porque sé que mi opinión está infrarepresentada en la red. Si pensara lo mismo que todo el mundo no escribiría. Sé que como persona individual tengo poco que hacer, pero si muchos que piensan como yo hacen lo mismo, conseguiremos que en internet haya pluralidad de pensamiento, lo cual es muy positivo. Los medios de comunicación tradicionales, en cambio, están monopolizados por lo políticamente correcto y por eso allí es casi imposible hacerse escuchar. Por suerte nos quedan las páginas web.

Yo pensaba que este refrán era muy optimista y que no respondía a la realidad, pero he podido comprobar con el tiempo que no es así. Una persona que nada a contracorriente pierde las fuerzas con facilidad, pero si se siente acompañada por otras, aunque sean la excepción que confirma la regla, se sentirá justificada. Y esto, aunque parezca una tontería, es la diferencia entre seguir nadando o volver a la orilla. A lo largo de estos ocho años en internet he encontrado muchas personas con ideas afines y eso es lo que me ha ido reafirmando en mis propias convicciones. Gracias a esas personas sé que ya no tengo que contar sólo con mis propias fuerzas.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Qué raro

Cuando escribo sobre temas inofensivos habitualmente me entra algún troll a reprocharme mi afinidad con la Iglesia Católica, mis creencias o mi moral. Sin embargo, he escrito un post defendiendo todo eso y no me ha entrado nadie a molestar. No sé qué pensar. Me gustaría creer que las cosas están cambiando, que la gente empieza a respetar las creencias ajenas, que al fin han entendido lo que significa libertad de expresión. Sin embargo, no quiero hacerme ilusiones. Me extrañaría mucho la verdad. Creo más bien que les he pillado de vacaciones, de exámenes o simplemente ha dado la casualidad de que no lo han leído quien sabe por qué razones. Nunca lo sabré, pero hace días que no me molesta nadie. Toco madera.

Por supuesto, quiero agradecer los apoyos recibidos. Somos muchos pensando lo mismo aunque no lo digamos. Precisamente por mantener la paz y no crear tensiones aguantamos mucho más de lo que deberíamos. En mi caso no me sirve para mucho ya que me siguen repitiendo los mismos argumentos cada día. Claro está que yo tengo otro blog donde documento todas mis opiniones le guste a quien le guste y eso trae consecuencias. Es extraño porque me dicen que soy demasiado categórica en lo que yo escribo, cuando lo cierto es que utilizo continuamente las muletillas de: yo creo, yo pienso, para mí... Es decir, que siempre he dejado claro que se trata únicamente de mi opinión personal.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Positivismo

Me da la impresión de que pensáis que estoy siempre hundida. Pero no es exactamente así. Es que suelo escribir cuando me siento mal o cuando algo me molesta. Eso no quiere decir que yo me pase el día en guerra contra el mundo, sino que cuando estoy de acuerdo, simplemente, no escribo. Me cuesta mucho hablar de cosas positivas. Yo no tengo el don de la poesía. Siendo así, no sé describir amaneceres radiantes o anocheceres nostálgicos. Para eso tengo la suerte de contar con muchos enlaces de gente con verdadero talento literario. Mi única habilidad consiste en hacerme entender, y a veces ni eso, y poner palabras a las cosas que mucha gente piensa pero no suele opinar.

Así que agradezco mucho las palabras de ánimo y consuelo, aunque a veces resultan innecesarias. Sobretodo, porque no suelo publicar el post el día que lo escribo, sino algunas fechas más tarde. Aún así el apoyo siempre es bienvenido. En mi vida cotidiana hay cosas que hace tiempo que doy por asumidas y por tanto no les doy más vueltas, pero aprovecho el blog para volver sobre ellas como terapia psicológica. Sin embargo, estando con mi marido y mis hijos procuro mostrar mi mejor cara, nos reímos mucho, nos contamos anécdotas y procuramos disfrutar de la vida, dentro de lo que cabe. Cualquiera que nos conozca sabe que no somos de los amargados todo el tiempo.