Se dice cuando alguien no está de humor. (In the mood, que dicen los ingleses). Yo hace años que no lo estoy, debido a mi depresión. Sigo un tratamiento que me ayuda a seguir adelante pero no me sobran ánimos para mucho más. Hoy precisamente me decía mi hija mayor que por qué no cocino cosas más complicadas. Resulta difícil de explicar el esfuerzo que me cuesta solamente levantarme y entrar en la cocina a cocinar algo, como para andar complicándome la vida. Y es que la gente que no lo ha sentido no entiende lo que es sentirse sin fuerzas espirituales, no tener ganas ni siquiera de relacionarte ni de salir de fiesta a divertirte.
Hace unos veinte años afortunadamente yo todavía tenía energía de sobra, porque si no hubiera sido así no sé cómo hubiera podido hacerme cargo de tres niños pequeños, que además siempre estaban malos. Pero en algún momento se me agotaron las pilas y ahora tengo que recargar todos los días la batería. Resulta muy cansado tener que hacer el esfuerzo cada día, no sólo para afrontar las obligaciones cotidianas, sino para estar de humor y no pagar con los demás el hecho de que el horno ya no esté para bollos. Especialmente cuando tienes unos jovencitos en casa poniendo a prueba tu paciencia, pero afortunadamente mi marido me apoya mucho.