Me gusta esta época del cambio de estación porque es el momento de quitar muchas cosas de en medio: los edredones, los abrigos, las bufandas; y dentro de poco también los libros de los estudios que ocupan tanto sitio. Parece que la primavera aligera la casa. Es momento también de cuidar las plantas. Tenía algunas metidas en agua esperando el buen tiempo para trasplantarlas. Ahora ya están en su lugar echando nuevos brotes. También es momento de poner orden en los papeles que se han ido acumulando: guardar los recuerdos, archivar las facturas y tirar el resto. Parece mentira todo lo que se puede llegar a acumular en seis meses.
La primavera es tiempo de largos paseos, al menos hasta que la alergia haga su aparición anual y me obligue a recluirme en casa. Por suerte, con la edad, ha mejorado mucho mi dolencia y no suele llegarme hasta junio. También en estas fechas suelo pasar por el médico a revisar mis múltiples problemas de salud. Tengo pendiente el análisis anual de la anemia, la fisioterapia de la tendinitis, el traumatólogo porque tengo un menisco roto... La puesta a punto antes de la llegada de las vacaciones de verano para poder descansar tranquila. La primavera es tiempo de renacimiento y de abrir las puertas a la esperanza una vez más.
Sobre el refrán: hay quien corre a retirar la ropa de invierno con el primer rayo de sol de marzo, pero lo cierto es que la primavera siempre se hace esperar, como las mejores cosas de la vida.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 28 de abril de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Hay cosas que se hacen esperar, mucho, pero luego se disfrutan más. Como yo no trabajo, vivir con un sólo sueldo cinco personas ha resultado difícil y durante muchos años no llegábamos a fin de mes, lo cual era una preocupación constante. Ahora que por fin ha mejorado un poco nuestra situación me he quitado un peso de encima de tener que estar siempre pendiente de los gastos, y se agradece. Me hubiera gustado tener una economía estable desde el principio, pero si quería quedarme en casa con los niños era incompatible y hay veces que no te queda más remedio que hacer una elección y afrontar las consecuencias.
Hay deseos que tienes en la vida que se hacen mucho esperar, como cuando quieres que tus hijos terminen los estudios bien y acaben esa etapa. Yo ya tengo a la pequeña en bachillerato y ya me queda poco de colegio. Luego supongo que lo echaré un poco de menos pero también será un alivio haber pasado ese trance. El otro día me decía mi marido que la casa está hecha un caos y es cierto, y yo le contesté que, cuando se vayan nuestros hijos estará todo ordenado, pero entonces nos dará lástima de no tener más desorden por todas partes. Las cosas buenas muchas veces tardan más y por eso hay que intentar disfrutar de los tiempos intermedios.
Hay deseos que tienes en la vida que se hacen mucho esperar, como cuando quieres que tus hijos terminen los estudios bien y acaben esa etapa. Yo ya tengo a la pequeña en bachillerato y ya me queda poco de colegio. Luego supongo que lo echaré un poco de menos pero también será un alivio haber pasado ese trance. El otro día me decía mi marido que la casa está hecha un caos y es cierto, y yo le contesté que, cuando se vayan nuestros hijos estará todo ordenado, pero entonces nos dará lástima de no tener más desorden por todas partes. Las cosas buenas muchas veces tardan más y por eso hay que intentar disfrutar de los tiempos intermedios.
miércoles, 15 de mayo de 2013
La inmensa minoría
He visto una encuesta a nivel nacional que revela que la institución más valorada de España es la Guardia Civil. No me extraña teniendo en cuenta la vida tan sacrificada que llevan. Sin embargo, estoy segura de que muchos dudarán de estos resultados, y es que siempre que se oyen comentarios son a la contra. La cuestión es precisamente que los que suelen hablar, protestar y renegar son una inmensa minoría. El español común es enemigo de implicarse en causas ajenas y mucho menos contra la autoridad reconocida. El español, mal que les pese a algunos, sigue siendo en el fondo amante del honor, la familia y el orden.
A eso me refería con los perros ladradores, que siempre hemos tenido por aquí, que arman tanto ruido y, cuando los van a contar resulta que son quince. Por eso, luego llegan las elecciones y los partidos radicales no suelen sacar siquiera representación parlamentaria. Otro caso es el el País Vasco, pero eso es un tema aparte. La mayoría de la gente se suele guiar por el sentido común, afortunadamente, y eso supone huir de las estridencias y defender lo más parecido a lo que vivieron sus padres y sus abuelos. Aunque eso no significa que, llegadas las elecciones, a veces se dejen engañar por cantos de sirena, pero con el tiempo vuelven a lo que saben que funciona.
A eso me refería con los perros ladradores, que siempre hemos tenido por aquí, que arman tanto ruido y, cuando los van a contar resulta que son quince. Por eso, luego llegan las elecciones y los partidos radicales no suelen sacar siquiera representación parlamentaria. Otro caso es el el País Vasco, pero eso es un tema aparte. La mayoría de la gente se suele guiar por el sentido común, afortunadamente, y eso supone huir de las estridencias y defender lo más parecido a lo que vivieron sus padres y sus abuelos. Aunque eso no significa que, llegadas las elecciones, a veces se dejen engañar por cantos de sirena, pero con el tiempo vuelven a lo que saben que funciona.
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