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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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jueves, 26 de marzo de 2015

Que si quieres arroz, Catalina

Curiosa expresión que utilizaba mucho de pequeña. Significa que algo que no tiene remedio. Por ejemplo, yo sigo pidiendo la reforma real del aborto y que si quieres arroz, Catalina. La verdad es que estoy muy acostumbrada a que haya cosas que no mejoren nunca. Llevo décadas esperando el fin de la dictadura comunista en Cuba y no hay nada que hacer, sobre todo mientras siga habiendo gente en España que niegue su existencia. Lo primero para cambiar las cosas es reconocer que existe un problema, pero hay gente que no va a dar jamás su brazo a torcer (cambiar de opinión). Ya me he hecho a la idea de que no lo veré en vida. Hay gente que no aprende nunca.

Es como las campañas que se hacen contra el abandono de los animales. Mira que ya nos han explicado de todas las maneras posibles que una mascota no es un objeto que puedas coger y dejar a tu antojo, pero sigue habiendo gente que los compra como peluches y cuando crecen los abandonan. Es tremendo. Lo peor es que los animalitos tienen sentimientos y se encariñan con sus dueños. No es sólo que les falte comida o cuidados, es que los pobres añoran a las personas que los han dejado. Yo creo que las personas capaces de hacer eso no tienen remedio. Yo intenté adoptar un perro y no resultó bien, pero al menos lo intenté. Ahora tengo un gato adoptado.

viernes, 18 de octubre de 2013

De nada sirve llorar por la leche derramada

Esta frase debería yo tatuarmela, si fuera partidaria de esas cosas. Porque si de algo me arrepiento en esta vida es de la cantidad de horas que paso dándole vueltas a temas que no tienen remedio. Si hubiera estudiado más, si hubiera seguido trabajando, si, si... No hay mayor pérdida de tiempo que lamentarse de las cosas que no hiciste o de las que pasaron sin que tú pudieras hacer nada para remediarlo. Si yo pudiera borrar algo de mi vida sería eso, las lamentaciones que no llevan a ninguna parte y te amargan la existencia. Pero entonces no me hubiera pasado casi tres años en tratamiento con ansiolíticos y antidepresivos.

El otro día en misa tocaba la lectura sobre alguien que hace más de cuatro mil años también se lamentaba de por qué parece que a algunas personas siempre les va bien, hagan lo que hagan, y aunque sólo miren por sus propios intereses, o precisamente por eso. Si ya entonces había gente que se sentía injustamente tratado por la vida, qué voy a decir yo a estas alturas. Está claro que a algunos les toca el papel protagonista y otros tenemos que conformarnos con ser parte del elenco, e intentar disfrutar de nuestra parte. Ésa es una asignatura pendiente que me temo que nunca llegaré a aprobar en mi vida y es una lástima.