Curiosa expresión que utilizaba mucho de pequeña. Significa que algo que no tiene remedio. Por ejemplo, yo sigo pidiendo la reforma real del aborto y que si quieres arroz, Catalina. La verdad es que estoy muy acostumbrada a que haya cosas que no mejoren nunca. Llevo décadas esperando el fin de la dictadura comunista en Cuba y no hay nada que hacer, sobre todo mientras siga habiendo gente en España que niegue su existencia. Lo primero para cambiar las cosas es reconocer que existe un problema, pero hay gente que no va a dar jamás su brazo a torcer (cambiar de opinión). Ya me he hecho a la idea de que no lo veré en vida. Hay gente que no aprende nunca.
Es como las campañas que se hacen contra el abandono de los animales. Mira que ya nos han explicado de todas las maneras posibles que una mascota no es un objeto que puedas coger y dejar a tu antojo, pero sigue habiendo gente que los compra como peluches y cuando crecen los abandonan. Es tremendo. Lo peor es que los animalitos tienen sentimientos y se encariñan con sus dueños. No es sólo que les falte comida o cuidados, es que los pobres añoran a las personas que los han dejado. Yo creo que las personas capaces de hacer eso no tienen remedio. Yo intenté adoptar un perro y no resultó bien, pero al menos lo intenté. Ahora tengo un gato adoptado.