Se utiliza cuando alguien hace o dice algo que empeora la situación en lugar de contribuir a solucionarla. Hay personas que se especializan en echar leña al fuego, generalmente para favorecer sus propios intereses, por ejemplo, para hacer ver que el problema es más grave de lo que realmente es y así aumentar su mérito o sus posibilidades. Sin embargo, eso es incompatible con la responsabilidad personal de cada uno. Cuando alguien contribuye a agravar un conflicto, aunque no lo haya causado, se convierte en cómplice de las consecuencias. No sirve luego intentar lavarse las manos como Pilatos.
En este último año, según dicen las noticias el paro ha bajado en un cuarto de millón de personas. Ya sé que no es mucho si se compara con los cuatro millones y medio que quedan. Soy muy consciente, ya que tengo dos familiares parados de larga duración. Sin embargo, eso no supone que se pueda negar que las cosas están mejorando. Los datos son innegables. Aquellos que insisten en hacer de agoreros diciendo que nada va a cambiar, que es algo temporal, etc., están perjudicando a España para favorecer sus intereses, sus expectativas de voto principalmente. Pero yo no creo que cualquier estrategia sea lícita a la hora de hacer política.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 14 de enero de 2015
martes, 29 de abril de 2014
No tires piedras sobre tu tejado
Eso lo hago mucho yo en este blog. Como escribo todos los días y es un diario personal no hay problema de mi vida que no haya contado alguna vez. Así que algunos lo utilizan como arma arrojadiza contra mí cuando surgen discrepancias. Sin embargo, tiene poca solución. No puedo evitar que retazos de mi vida privada asomen entre estas líneas. Precisamente es eso lo que atrae a tanta gente, pero es un arma de doble filo también. Digamos que soy la primera que expone sus debilidades y que se fustiga con sus errores; así que no es de extrañar que mis opositores tomen nota de todo lo que cuento aquí en "petit comité".
Se puede decir que soy mi mayor enemigo porque siempre estoy cuestionando lo que he hecho bien o mal. Pero creo que es sano tener dudas. Lo malo sería que estuviera convencida de todo. Estoy muy segura de tres o cuatro cosas en mi vida y el resto es una incógnita. Por ejemplo, suelo reconocer en estas líneas que soy más bien vaga y me cuesta mucho ponerme en marcha. Supongo que quedaría mejor decir que soy una superwoman y puedo con todo, pero soy incapaz de mentir. Además no tendría mucho sentido mentirle a tu propio diario. Así que me temo que seguiré tirando piedras y reparando los destrozos.
Se puede decir que soy mi mayor enemigo porque siempre estoy cuestionando lo que he hecho bien o mal. Pero creo que es sano tener dudas. Lo malo sería que estuviera convencida de todo. Estoy muy segura de tres o cuatro cosas en mi vida y el resto es una incógnita. Por ejemplo, suelo reconocer en estas líneas que soy más bien vaga y me cuesta mucho ponerme en marcha. Supongo que quedaría mejor decir que soy una superwoman y puedo con todo, pero soy incapaz de mentir. Además no tendría mucho sentido mentirle a tu propio diario. Así que me temo que seguiré tirando piedras y reparando los destrozos.
viernes, 28 de octubre de 2011
La impotencia de la vida
Me ha costado encontrar un título que no fuera malinterpretado. Quiero hablar de esas situaciones que se repiten una y otra vez y ya sabes, por experiencia, lo que va a pasar, pero no puedes hacer nada por cambiar las cosas. Cuando pones todo de tu parte para hacer las cosas bien, pero estás casi seguro de que no va a funcionar, porque ya has pasado antes por eso una y otra vez. Cuando no son dos veces, ni cinco, sino varias docenas, las veces que has intentado mejorar la situación, y no has conseguido nada. Y ya sólo te queda esperar que se solucione solo, es decir, un milagro, que no sabes si realmente te mereces. Y según parece el paso del tiempo te demuestra que no.
Lo peor es ver venir el problema desde lejos y saber cómo va a terminar. Hacerse ilusiones de que esta vez será diferente y tener que acabar aceptando la derrota, una vez más. Porque parece que hay temas que es imposible que funcionen, hay cuestiones que nunca serán resueltas por más que lo desees, hay pensamientos imposibles de cambiar en otras personas, hay actitudes que permanecen inamovibles a través del tiempo. Resulta muy frustrante hacerse ilusiones cada vez y tener que reconocer que no tiene solución, que volverás a pasar por lo mismo otras decenas de veces más, con suerte, porque si no simplemente significaría que alguno de los protagonistas ya no está.
Lo peor es ver venir el problema desde lejos y saber cómo va a terminar. Hacerse ilusiones de que esta vez será diferente y tener que acabar aceptando la derrota, una vez más. Porque parece que hay temas que es imposible que funcionen, hay cuestiones que nunca serán resueltas por más que lo desees, hay pensamientos imposibles de cambiar en otras personas, hay actitudes que permanecen inamovibles a través del tiempo. Resulta muy frustrante hacerse ilusiones cada vez y tener que reconocer que no tiene solución, que volverás a pasar por lo mismo otras decenas de veces más, con suerte, porque si no simplemente significaría que alguno de los protagonistas ya no está.
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