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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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martes, 17 de julio de 2012

Curiosidades

El mundo de internet tiene algo de claramente aleatorio. Si no no se explica que, cuando escribo un post inofensivo desde mi punto de vista, me encuentre furibundas contestaciones; y, sin embargo, cuando escribo una bomba explosiva, la gente se calle o me conteste con moderación. No sé si precisamente porque les intimida el artículo, o por simple casualidad. El caso es que un día me levanto sin ganas de polémicas y decido poner un post sin grandes pretensiones filosóficas que, teóricamente, no debería molestar a nadie; y justo es ese día el que me entran todos los extremistas aburridos del lugar a ofrecerme imágenes ofensivas o comentarios desabridos.

Total, que como esto es una lotería, ya decía yo el otro día que, puestos a que me critiquen igual, prefiero decir claramente lo que pienso. Al fin y al cabo, qué sentido tiene publicar un blog anónimo si no es para no callarse nada... También hay quien me reprocha que cuento mis intimidades o mis miserias. Un blog tiene algo de terapéutico y si sólo sirviera para contar cosas agradables, entonces no serviría de mucho al que escribe. Como en internet hay para elegir y más, el que quiera oir sólo cosas positivas puede encontrarlo en otros muchos sitios. Ahora bien, lo que más me ha chocado siempre y me sigue chocando son aquellos que me critican pero están absolutamente al día con mis escritos. Eso tiene algo de patológico, sin duda.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Los blogs y las revistas del corazón

Hay personas que piensan que es lo mismo. Supongo que son aquellos que siguen habitualmente en televisión programas como sálvame y se permiten opinar encarnizadamente a favor o en contra de los personajes que participan. Un blog es un escrito público, pero gratuito. Como nadie nos paga  no tenemos obligaciones tampoco de contar absolutamente todo, sino que nos podemos reservar una cierta intimidad. Tampoco tenemos por qué soportar críticas destructivas o insultos. No me explico cómo alguien se puede considerar capaz de juzgar a otra persona a la que no ha visto nunca, de quien sólo conoce sus escritos, y a veces ni siquiera todos ellos. Si es conociéndola personalmente, y a veces te equivocas.

Yo no escribo para crear debate, ni para pasar las horas (que no tengo), ni para provocar a nadie. Escribo como desahogo, porque soy de letras y siempre me ha gustado escribir y para compartir opiniones con gente amigable. Por suerte, sí que cuento con un grupo de comentaristas estupendo, que saben respetar  al prójimo, incluso cuando no están de acuerdo. Pero, de vez en cuando, tiene que entrar alguno que se cree con derecho a descalificarme, a dirigir mi vida o a reñirme por unas conclusiones habitualmente falsas que ha sacado de algunas de mis palabras.  A ver cómo lo explico que se entienda: yo soy mucho más que Susana del blog.. Soy una persona con sentimientos y vida fuera de internet. No es tan fácil clasificarme.