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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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martes, 21 de octubre de 2014

La corrupción en España

El dinero corrompe y eso es un hecho, pero aquí vivimos en el país de la picaresca, lo cual quiere decir que, si alguien puede enriquecerse al margen de la ley, lo hace. Que levante la mano quien nunca haya pagado una factura sin iva. Naturalmente las posibilidades de ganar dinero extra aumentan mucho cuando se trabaja en la política o en la administración. Con eso no es que lo esté justificando, sino que simplemente pasa más dinero por sus manos, y dinero que no tiene dueño directo. En esos medios me temo que son habituales los incentivos más o menos opacos a la productividad y los sobres en blanco.

Así que, si coges unas docenas de políticos y los pones a gestionar un banco es como ofrecerles caramelos a los niños y esperar que no se los coman. Además, estaba la clásica excusa de, si todo el mundo lo hace, no voy a ser yo el único tonto que no aproveche la ocasión. Por eso la mejor solución sin duda es no permitir que existan bolsas de dinero descontroladas al alcance de cualquiera. En España ha llegado un momento en que ya no se salva ningún partido político. Pero eso no significa que falle el sistema, lo que falla son las personas, y sobre todo la crisis de principios morales que vivimos desde hace ya demasiado tiempo.

martes, 30 de julio de 2013

Cuando no está el gato, bailan los ratones

Existe una cierta ingenuidad en el mundo actual respecto a que cada cual conoce sus obligaciones y, sin coaccionarlo, va a cumplir con su deber. Pero no es así. Lo cierto es que las normas del tráfico sólo se respetan cuando hay radares y guardias civiles. Asimismo, los buenos consejos que nos dan por televisión nos entran por un oído y nos salen por otro. Ocurre así por ejemplo con la gente que conduce con el móvil y sobretodo, los que cruzan la calle hablando por el móvil y no se molestan en mirar antes a ambos lados. Eso ha provocado un aumento espectacular de los accidentes de peatones, pero todo el mundo piensa que lo hace bien.

El problema es que no se puede poner un guardia en cada cruce y cada paso de cebra. En España somos especialmente dados a saltarnos la ley en cuanto no nos vigilan. Y que nadie diga que no, porque miente. Por eso, cuando se llevan las manos a la cabeza hablando de los desmanes de los políticos, yo me pregunto de qué se extrañan. Aquí siempre se ha visto bien, como algo gracioso, la picaresca. Mientras sigamos teniendo simpatía por los que transgreden la ley y no les pillan, no se puede esperar que las cosas mejoren. Por desgracia, en la familia y en la calle, todos funcionamos mejor con un gato vigilante.