No se me da bien el deporte, debido a mis problemas con los tendones y las articulaciones. Así que nunca me han llamado la atención. Soy poco ágil y debilucha. Pero ya he contado que hace años que practico tai chi y con eso me voy apañando y se hace mucho más ejercicio de lo que parece. El caso es que yo soy bastante asidua al osteópata, debido a las tendinitis que me dan a menudo, y he podido comprobar que la mayoría de los clientes son deportistas fuertes y teóricamente sanos. Y es que las clínicas de rehabilitación viven del deporte.
No se trata sólo de gente poco preparada. Es que la gente que practica habitualmente un deporte está abonada a lesiones específicas que se producen al forzar algunas posiciones. Yo suelo ver la serie policiaca Bones y, cuando encuentran un cadáver, enseguida saben si practicaba algún deporte debido a las secuelas físicas que producen, ya sea tenis, golf, montañismo o cualquier otro. Así que eso de que el deporte es salud habría que ponerle entre comillas. Cualquier cosa en exceso puede ser perjudicial, y luego también depende de las condiciones físicas de cada uno.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 28 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
Ambiciones
Me pasa de vez en cuando que de repente me entran ganas de empezar otro proyecto a lo grande, de conseguir el éxito que una vez tuve al alcance de la mano. Por suerte, enseguida se me pasa y me doy cuenta de que no cambiaría mi tranquilidad actual por nada. Pero supongo que forma parte de la naturaleza humana aspirar siempre a más, aunque tengas suficiente de todo. Así que respiro hondo y espero a que se me pase una vez más.Sobretodo teniendo en cuenta la salud tan complicada que tengo, que no estoy yo para tener que pasar horas fuera de casa con compromisos y viajes, como hacen los escritores.
Ha llegado un momento en que prácticamente todo lo que como me hace daño. Antes era sólo la verdura y la legumbre, y algunas cosas más en la cena. Ahora cualquier cosa me puede sentar mal y mejor no os cuento las consecuencias, pero son muy molestas. Así que, un par de horas después de comer procuro quedarme en casa; lo cual limita mucho mis posibilidades. Por ejemplo, tuve que dejar de ir a misa por las mañanas. Luego además, cuando voy a hacer tai chi, teóricamente para estar mejor, a menudo resulta que me lesiono y tengo que acudir al osteópata a que me arregle. Así que en conclusión, más vale que me limite a seguir haciendo lo justo nada más.
Ha llegado un momento en que prácticamente todo lo que como me hace daño. Antes era sólo la verdura y la legumbre, y algunas cosas más en la cena. Ahora cualquier cosa me puede sentar mal y mejor no os cuento las consecuencias, pero son muy molestas. Así que, un par de horas después de comer procuro quedarme en casa; lo cual limita mucho mis posibilidades. Por ejemplo, tuve que dejar de ir a misa por las mañanas. Luego además, cuando voy a hacer tai chi, teóricamente para estar mejor, a menudo resulta que me lesiono y tengo que acudir al osteópata a que me arregle. Así que en conclusión, más vale que me limite a seguir haciendo lo justo nada más.
viernes, 7 de octubre de 2011
Cojos y mancos
Este verano he visto la mayor cantidad de piernas y brazos rotos que recuerdo. En el caso de las mujeres, no me extraña mucho dado el tamaño de tacones de zapatos que utilizan muchas. El otro día vi a una subiendo al metro con no menos de diez centímetros de tacón de aguja, y otra conduciendo una moto con algo parecido. Si se caen desde ahí, lo raro es no romperse algo. En cuanto a los hombres, sospecho que son lesiones deportivas. Eso de que el deporte es sano depende de cómo se practique, y la gente suele arriesgarse demasiado en las vacaciones sin tener la preparación necesaria. Las clínicas de rehabilitación también están a rebosar después del verano
Había una epidemia de niños de todas las edades con escayolas en la playa. Yo, que he tenido a una hija escayolada en verano hace años, me sentía muy identificada con ellos. Resulta incómodo tener que poner una funda sobre la escayola y estar pendiente de que no se moje ni le entre la arena dentro. Pero, en todo caso, esa cantidad de roturas de extremidades me hizo pensar si la gente se está volviendo más descuidada, - especialmente los padres -, o si la obsesión por la forma y el aspecto físico nos está pasando factura. No sé si sería casualidad que viera tantos cojos y mancos este verano, pero tal vez un poco más de prudencia no nos vendría nada mal. De hecho, sigo viéndolos también ahora.
Había una epidemia de niños de todas las edades con escayolas en la playa. Yo, que he tenido a una hija escayolada en verano hace años, me sentía muy identificada con ellos. Resulta incómodo tener que poner una funda sobre la escayola y estar pendiente de que no se moje ni le entre la arena dentro. Pero, en todo caso, esa cantidad de roturas de extremidades me hizo pensar si la gente se está volviendo más descuidada, - especialmente los padres -, o si la obsesión por la forma y el aspecto físico nos está pasando factura. No sé si sería casualidad que viera tantos cojos y mancos este verano, pero tal vez un poco más de prudencia no nos vendría nada mal. De hecho, sigo viéndolos también ahora.
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