Me pasa de vez en cuando que de repente me entran ganas de empezar otro proyecto a lo grande, de conseguir el éxito que una vez tuve al alcance de la mano. Por suerte, enseguida se me pasa y me doy cuenta de que no cambiaría mi tranquilidad actual por nada. Pero supongo que forma parte de la naturaleza humana aspirar siempre a más, aunque tengas suficiente de todo. Así que respiro hondo y espero a que se me pase una vez más.Sobretodo teniendo en cuenta la salud tan complicada que tengo, que no estoy yo para tener que pasar horas fuera de casa con compromisos y viajes, como hacen los escritores.
Ha llegado un momento en que prácticamente todo lo que como me hace daño. Antes era sólo la verdura y la legumbre, y algunas cosas más en la cena. Ahora cualquier cosa me puede sentar mal y mejor no os cuento las consecuencias, pero son muy molestas. Así que, un par de horas después de comer procuro quedarme en casa; lo cual limita mucho mis posibilidades. Por ejemplo, tuve que dejar de ir a misa por las mañanas. Luego además, cuando voy a hacer tai chi, teóricamente para estar mejor, a menudo resulta que me lesiono y tengo que acudir al osteópata a que me arregle. Así que en conclusión, más vale que me limite a seguir haciendo lo justo nada más.