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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 28 de febrero de 2014

Sobre máximos y mínimos

A ver si consigo explicaros esto. Todos sabemos que hay una serie de normas básicas que no deberíamos transgredir si nos consideramos buenas personas: no matar, no robar, no mentir... El otro día había una lectura del Evangelio en la que Jesús decía: os han dicho que no matéis, yo os digo que perdonéis; os han dicho que no robéis, yo os digo que compartáis vuestros bienes; os han dicho que no engañéis, yo os digo que no lo penséis siquiera. Es otro nivel de compromiso que se alcanza cuando ya no te conformas con el mínimo y quieres llegar al máximo, aunque eso cueste mucho más y tenga más mérito.

Cuando hablaba el otro día sobre la infidelidad, estaba intentando recalcar que quien se acerca a alguien comprometido tiene ya mucha culpa. De acuerdo que el otro no tiene por qué caer en la tentación, pero es mejor si no se le tienta. A eso se refiere el segundo nivel de compromiso: no sólo a evitar el mal comportamiento, sino a hacer lo posible para que no tenga lugar. No sólo se trata de no matar, sino de no incitar al odio; lo cual por cierto es una actividad muy frecuente en nuestro país. Por eso afirmo que la persona que escribe en las redes sociales comentarios agresivos contra alguien o un grupo determinado tiene mucha culpa de las consecuencias que pueda haber.


lunes, 10 de febrero de 2014

Seductores y seducidos

Antiguamente se daba bastante el caso de la chica inocente recién llegada del pueblo que era seducida por un señorito sin escrúpulos que a continuación la abandonaba. Por fortuna esto ya no sucede más que nada porque no quedan chicas inocentes. La mujer que hoy en día se lía con un hombre mayor y posiblemente casado sabe perfectamente dónde se está metiendo. Sobretodo porque no elige al conserje de la empresa, sino que es más probable que busque a un directivo de éxito. Al igual que también las mujeres poderosas acaban muchas veces en brazos de jóvenes, no precisamente por su atractivo, sino por la llamada erótica del poder.

Siendo así, hoy en día es difícil distinguir entre seductores y seducidos. El hecho de que un hombre tan corriente como Fabio Briatore, por ejemplo, salga sólo con modelos, no creo que se pueda adjudicar a sus poderes de seducción sino más bien a la ambición de sus compañeras. El modelo de don Juan que embauca a sus víctimas ha desaparecido. Las mujeres, para bien y para mal, ya no tenemos nada de inocentes. Por eso, pretender culpar únicamente a una parte de la ruptura de una pareja o de una infidelidad resulta bastante injusto. Las mujeres ya hace tiempo que alcanzamos la mayoría de edad y somos responsables de nuestros actos.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Infidelidad

De una carta al director de una revista "femenina": yo pensaba que ser infiel en el matrimonio estaba mal, pero después de leer su artículo he cambiado de opinión. No son palabras textuales. Yo no he leído el articulo, pero siento comunicarle a la lectora que la infidelidad sigue estando muy mal. La moral universal no es algo que se pueda cambiar al gusto de cada uno cada día. Es más, si estando casada tuviera la mala suerte de enamorarse de otro, la única salida aceptable sería hablarlo con su marido y separarse. Pero esa clase de relaciones ilícitas no suelen ser cuestión de amor sino de sexo, y tampoco son duraderas. Así que mejor simplemente evitarlas. No somos animales. Somos seres racionales, se supone.

Lo que me preocupa realmente es que haya gente que simplemente leyendo un artículo crea que las normas sociales que han regido en las sociedades humanas desde el principio de los tiempos ahora son papel mojado. Que en el siglo XXI ahora resulta que vale todo y ya no tiene consecuencias, ya no se hace daño uno mismo ni a los demás, ya no se destrozan familias ni se deja a los niños desarraigados. Porque lo único que ha cambiado es la mentalidad. Las personas seguimos teniendo sentimientos afortunadamente y la infidelidad sigue siendo algo muy grave para cualquier pareja, más si están casados. Así que mejor no escribir barbaridades, pero sobretodo no creerse todo lo que se lee o se escucha, que luego tu vida la tienes que vivir tú. Y por cierto, robar y matar también sigue estando mal... Por si acaso.