A ver si consigo explicaros esto. Todos sabemos que hay una serie de normas básicas que no deberíamos transgredir si nos consideramos buenas personas: no matar, no robar, no mentir... El otro día había una lectura del Evangelio en la que Jesús decía: os han dicho que no matéis, yo os digo que perdonéis; os han dicho que no robéis, yo os digo que compartáis vuestros bienes; os han dicho que no engañéis, yo os digo que no lo penséis siquiera. Es otro nivel de compromiso que se alcanza cuando ya no te conformas con el mínimo y quieres llegar al máximo, aunque eso cueste mucho más y tenga más mérito.
Cuando hablaba el otro día sobre la infidelidad, estaba intentando recalcar que quien se acerca a alguien comprometido tiene ya mucha culpa. De acuerdo que el otro no tiene por qué caer en la tentación, pero es mejor si no se le tienta. A eso se refiere el segundo nivel de compromiso: no sólo a evitar el mal comportamiento, sino a hacer lo posible para que no tenga lugar. No sólo se trata de no matar, sino de no incitar al odio; lo cual por cierto es una actividad muy frecuente en nuestro país. Por eso afirmo que la persona que escribe en las redes sociales comentarios agresivos contra alguien o un grupo determinado tiene mucha culpa de las consecuencias que pueda haber.