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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 10 de junio de 2015

Dios aprieta pero no ahoga

Curioso dicho que significa que, cuando parece que las cosas van mal y no puedes ya más, siempre llega un respiro, un pequeño alivio. Hablando de maternidad realmente yo las pasé moradas porque tuve todas las molestias que puede tener una embarazada y alguna más. Para colmo, mis dos hijos mayores sufrieron cólicos durante meses y me pasaba el día con ellos en brazos o moviendo la cuna. Siendo yo una persona más bien debilucha y apática no me explico todavía de dónde saqué fuerzas para cuidar de ellos sola, pero lo hice y además repetí en poco tiempo dos veces. El instinto maternal te da una determinación sobrehumana.

Por eso cuando hablan de las madres como si fueran personas con un mérito especial yo suelo quitarle importancia, porque pienso que a la fuerza ahorcan, es decir que cualquiera en esa situación reaccionaría igual. Hace falta tener poca sangre para ver a un bebé llorar porque tiene hambre o sueño o lo que sea y no atenderlo. Da igual que tú no puedas más, que estés agotada y te caigas de sueño. Hay casos de mujeres que se deprimen y necesitan atención médica, pero la inmensa mayoría salimos adelante porque no nos queda otra. Y además porque sin duda es lo más gratificante que puedas hacer en tu vida, aunque te cueste la salud.

viernes, 9 de marzo de 2012

¿Me compensa?

A veces me quedo con un frase de un comentario. Me dicen que si me compensa seguir con el blog con tantos disgustos que me causa. Llevo más de cinco años dando la cara en internet y, cuando te han dicho que deberían crucificarte para que te desangres hasta morir, la verdad es que algo te afecta. He dejado ya los blogs un par de veces y, sin embargo, siempre acabo volviendo. Tal vez porque lo considero mi trabajo, o porque me siento obligada hacia las más de cincuenta personas que me siguen a diario; algunos desde hace años y muchos de fuera de España. Me compensa cuando estoy bien de ánimo, cuando mi vida personal marcha. No tanto cuando he sufrido ansiedad y depresión.

Pero, como ahora ya estoy mejor (toco madera), no tengo intención de dejarlo de momento. Eso no quiere decir que ya no me importe lo que me dicen. Sin embargo, ya se sabe que no es más valiente el que no tiene miedo, sino el que lo supera. Yo intento ser cada día más fuerte y que no me afecten las críticas. Ya se sabe que el que no le guste, no tiene más que no entrar. Y el que entra por curiosidad no tiene por qué comentar. Ahora bien, el que comenta a mala idea tiene un problema. Como yo no soy psiquiatra, me temo que no puedo ayudarles. En cuanto a mis seguidores habituales, no hace falta que contestéis a este post. Ya sé que he escrito sobre lo mismo demasiadas veces y ya me cansa el tema hasta a mí...