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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 5 de diciembre de 2014

Como títere sin cabeza

Andar como títere sin cabeza es parecido a ir a tontas y a locas, es decir no saber muy bien lo que se hace. Yo lo suelo utilizar cuando tengo muchas cosas que hacer y poco tiempo. Dicen que las mujeres podemos hacer muchas cosas a la vez. No es mi caso. Hacerlas las hago pero no bien. Recuerdo que cuando trabajaba tenía una labor muy agobiante, con las cartas, el teléfono, los fax... (era secretaria) e intentaba abarcarlo todo pero no conseguía hacerlo tan bien como hubiera querido. Prefiero dedicarme a una cosa cada vez y hacerlo lo mejor que me sea posible. De hecho, suelo repetir la frase: si haces algo hazlo bien o no lo hagas.

La excepción tal vez sería la comida, que la suelo hacer lo más rápido y sencilla posible, pero eso tiene una explicación física. Me duelen las piernas si estoy mucho de pie y además las comidas elaboradas me sientan mal. Así que no me compensa esforzarme más, para desgracia de mi familia.:) La verdad es que yo no suelo andar como títere sin cabeza, porque me organizo el tiempo de manera que no tenga que darme demasiada prisa. Si voy a la compra, por ejemplo, no pongo la lavadora. De este modo es raro que me "pille el toro". Como podéis comprobar yo utilizo muchísimas expresiones en mi vida diaria, también cuando hablo.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Niños y tradición familiar

En esta sociedad contradictoria en que vivimos existen dos actitudes opuestas respecto a los niños. Por una parte se supone que hay que primar el trabajo sobre la familia y los hijos deben conformarse con las migajas de tiempo que nos sobren, eso sí, de calidad. Por otra parte, todo es poco para los niños en cuanto a estudios, ocio y diversión. De manera que a menudo, por querer mantenerlos contentos, lo que acaban los niños es estresados de tanto entretenimiento forzoso. De manera que, por una parte les falta atención y por otra les sobra. Todo por no volver a la crianza natural de los hijos que ha servido para cientos de generaciones antes de nosotros.

Cuando voy al pueblo me encanta el silencio y la tranquilidad que se respiran. Parece que el tiempo transcurre más despacio y se disfruta más. Salir a pasear por el monte es una experiencia impagable. Por cierto, que poca gente sabe los paisajes que tenemos a pocos kilómetros de Madrid. Es como volver atrás en el tiempo y comprobar que se puede vivir sin televisión y sin wifi, sin saber las últimas noticias y no pasa nada. Así es como deberíamos criar a los niños, con su familia y en contacto de la naturaleza. Lo demás es innecesario y además incluso pernicioso para su desarrollo físico y psíquico. Tenemos que volver a la tradición familiar de nuestros antepasados.

martes, 8 de julio de 2014

Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.

Este refrán me da pena, porque me recuerda a mi perro, que cuando era ya mayor siempre andaba lleno de garrapatas y hay que ver lo que costaba quitárselas. Igual que decía antes que dinero llama a dinero, parece que también que Las desgracias nunca vienen solas. Es decir que, basta que alguien tenga problemas económicos o de salud para que le aparezcan otros. A veces se debe simplemente a que el estrés provoca enfermedades. También se dice que una actitud positiva atrae cosas buenas, aunque yo la verdad eso no me lo creo mucho. Pero sí que tengo comprobado que las enfermedades y las averías de los aparatos suelen venir por rachas.

Cuando nosotros firmamos los papeles de la casita nueva, a continuación se nos rompieron los dos coches con averías diferentes y una de ellas muy cara. Para colmo nos dieron un golpe estando el coche aparcado. Luego se nos salió el gas del aire acondicionado, cosa que sale carísima, de uno de los coches y el de casa. Se pone uno a pensarlo y parece demasiada casualidad. Me gusta ese dicho de: si pongo un circo me crecen los enanos. Pero como todo es por una buena causa, la verdad es que me doy por contenta. Lo malo es cuando a alguien le va realmente mal y parece que el destino está empeñado en demostrarle que se puede estar peor todavía.


lunes, 29 de julio de 2013

Quien mucho abarca, poco aprieta

Sabio refrán que se refiere a las personas que hacen muchas cosas pero nada correctamente. Es un mal muy actual. Por ejemplo, en la adicción a las nuevas tecnologías. La gente quiere estar informada de todo al momento. Total para qué, si el resultado es que cada vez nos importa todo menos. Estar saturado de información supone que le des la misma importancia a la última frase del famoso de turno que a la guerra en algún país lejano. Hubo un caso de un padre que olvidó a su bebé en el coche y el pobre niño murió deshidratado. Es terrible pero en el fondo no me extraña porque no se puede estar en todo a la vez y no distraerse por el exceso de estímulos.

Es como cuando dicen que las mujeres podemos hacer muchas cosas a la vez. Qué remedio. Pero eso no significa que estén bien hechas, tan bien como si les hubiéramos dedicado la atención adecuada. Yo prefiero hacer una cosa a la vez siempre que sea posible. El cerebro humano es un procesador limitado. No es un ordenador que todo lo sabe y todo lo puede. Depende de una serie de factores físicos y químicos que influyen en nuestra capacidad de atención. Por eso cuando se fuerza la maquinaria surge el estrés y otras enfermedades asociadas que pueden llegar a limitarnos hasta el punto de volvernos inútiles.