Sabio refrán que se refiere a las personas que hacen muchas cosas pero nada correctamente. Es un mal muy actual. Por ejemplo, en la adicción a las nuevas tecnologías. La gente quiere estar informada de todo al momento. Total para qué, si el resultado es que cada vez nos importa todo menos. Estar saturado de información supone que le des la misma importancia a la última frase del famoso de turno que a la guerra en algún país lejano. Hubo un caso de un padre que olvidó a su bebé en el coche y el pobre niño murió deshidratado. Es terrible pero en el fondo no me extraña porque no se puede estar en todo a la vez y no distraerse por el exceso de estímulos.
Es como cuando dicen que las mujeres podemos hacer muchas cosas a la vez. Qué remedio. Pero eso no significa que estén bien hechas, tan bien como si les hubiéramos dedicado la atención adecuada. Yo prefiero hacer una cosa a la vez siempre que sea posible. El cerebro humano es un procesador limitado. No es un ordenador que todo lo sabe y todo lo puede. Depende de una serie de factores físicos y químicos que influyen en nuestra capacidad de atención. Por eso cuando se fuerza la maquinaria surge el estrés y otras enfermedades asociadas que pueden llegar a limitarnos hasta el punto de volvernos inútiles.