Esta expresión sirve para afirmar una cosa y negar una parte. Por ejemplo: me gustan las verduras, pero la lechuga es otro cantar. Así que no me gusta. Yo soy una persona muy familiar, pero las reuniones multitudinarias; eso es otro cantar. Cuando hay más de diez personas ya no me encuentro a gusto, porque no se tiene una conversación sino muchas, y no acabas de saludar a todo el mundo, y pasas más tiempo poniendo y quitando cosas de la mesa que relacionándote. Creo que dejaron de gustarme cuando tenía diez o doce años; esto es, cuando dejamos de ser ocho en casa para pasar a ser cada vez más gente y de menos confianza, y que apenas nos veíamos en todo el año.
Después el tema creció exponencialmente hasta llegar a ser cerca de treinta personas en un salón, por una familia, y una cantidad parecida por la otra. Los regalos llegaron a ser cerca de cuarenta y eso porque los hacía por parejas. Se acabó el poder estar todos juntos cómodamente alrededor de la mesa o de la televisión. Después murió mi suegro, y hace un año mi padre; pero seguimos reuniéndonos a pesar de que ya tengo un sobrino nieto y varios con novios y novias. De manera que, si Dios no lo remedia, me temo que acabaremos sumando más de cuarenta. Y yo lo único que deseo es pasar estar fiestas tranquila con la familia más cercana. Para los demás, hay otros 363 días.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 5 de enero de 2015
miércoles, 8 de enero de 2014
Quien tiene boca se equivoca.
Y quien habla de más, más todavía. El otro día en la peluquería me tocó escuchar a mi pesar a la clásica señora bien que se dedica a contarle sus cuitas a las empleadas, las cuales, pobrecillas, no tienen más remedio que seguirle la corriente porque para eso las pagan. Estuvo casi una hora despotricando contra un centro comercial por un error que había cometido con la talla de una chaqueta Versace, por supuesto, que se había comprado. Por suerte las palabras no matan o estaría el establecimiento ya lleno de cadáveres. Parece mentira como hay gente a la que le gusta tanto llamar la atención a cualquier coste.
Ni el tema daba para tanto ni los demás teníamos el menor interés en ello. En el fondo es triste que alguien tenga que utilizar las peluquerías para desahogarse de quién sabe qué frustraciones personales. Pero lo que está claro es que la mejor manera de no meter la pata es hablar lo menos posible, y sobretodo procurar no hablar cuando estás disgustado, que es cuando surgen todos los pensamientos que no quisieras tener y menos sacar a la luz. Claro está que callarse demasiado puede hacerte enfermar incluso, pero como dice otro refrán, uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. Gran frase.
Ni el tema daba para tanto ni los demás teníamos el menor interés en ello. En el fondo es triste que alguien tenga que utilizar las peluquerías para desahogarse de quién sabe qué frustraciones personales. Pero lo que está claro es que la mejor manera de no meter la pata es hablar lo menos posible, y sobretodo procurar no hablar cuando estás disgustado, que es cuando surgen todos los pensamientos que no quisieras tener y menos sacar a la luz. Claro está que callarse demasiado puede hacerte enfermar incluso, pero como dice otro refrán, uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. Gran frase.
lunes, 23 de julio de 2012
Sola
Tal vez no debería decirlo... , pero la verdad es que esto ya ha pasado. Desde hace veinte años que nació mi hijo mayor, rara vez estoy sola en casa. Mi marido viaja a menudo, pero mis hijas suelen estar por aquí. Precisamente me ha coincidido que no van a estar mis hijas ni mi marido. Así que estoy sola, con mi hijo mayor y el gato; que es tanto como decir, acompañada pero sin posibilidades de conversación. Tendré que hacer un periplo por las tiendas donde habitualmente charlo con las dueñas o las encargadas; esto, es, la farmacia, la tienda de ropa que está en rebajas y tal vez la mercería, si estoy desesperada, porque allí estuve hace muy poco. (Finalmente lo he solucionado metiéndome al cine).
Las mujeres somos así. Necesitamos un rato de charla insustancial al día. Puedo llamar a mi madre, pero la verdad es que se preocupa mucho por cualquier cosa y prefiero no explicarle demasiado de mi vida. Bastante tienen ellos con sus propios problemas. El riesgo de estar sola consiste en tener una recaída de mis penas; así que tengo que procurar estar ocupada todo el tiempo. Pasaré más tiempo de lo normal en el ordenador, explorando a ver si conozco gente interesante. Iré adelantando posts en borrador para las vacaciones. En fin, tengo que pensar en cosas que hacer... Se me hace muy raro ver la casa tan vacía y tan silenciosa. Estoy malacostumbrada.
Las mujeres somos así. Necesitamos un rato de charla insustancial al día. Puedo llamar a mi madre, pero la verdad es que se preocupa mucho por cualquier cosa y prefiero no explicarle demasiado de mi vida. Bastante tienen ellos con sus propios problemas. El riesgo de estar sola consiste en tener una recaída de mis penas; así que tengo que procurar estar ocupada todo el tiempo. Pasaré más tiempo de lo normal en el ordenador, explorando a ver si conozco gente interesante. Iré adelantando posts en borrador para las vacaciones. En fin, tengo que pensar en cosas que hacer... Se me hace muy raro ver la casa tan vacía y tan silenciosa. Estoy malacostumbrada.
jueves, 1 de marzo de 2012
La mala educación
Los tacos son necesarios y en público más. Marta Robles dixit en Telemadrid. Pues yo debo ser muy rara pero os aseguro que no necesito decir tacos para expresarme ni en público ni en privado. Además no veo que tienen que ver la reproducción sexual y los órganos sexuales masculinos o femeninos con cualquier conversación habitual entre personas normales. Tal vez es que en el mundo de las comunicaciones audiovisuales la gente tiene unas costumbres diferentes, pero a eso antes le llamábamos mala educación. Al menos sigue siendo un mal hábito, que tiene más que ver con un tic nervioso que con una necesidad real de utilizar palabrotas o palabras malsonantes cuando no viene a cuento.
Es como un chico de catorce años que vi el otro día a la salida del colegio, que se dedicaba a insultar a los que pasaban y escupir en el suelo. Luego me dijo mi hija que ya había repetido curso dos veces. Se notaba de lejos. Vaya futuro le espera como no aprenda a comportarse cuanto antes. Eso suele ser culpa de los padres. Como otra chica de la misma edad que también lleva toda una carrera en lo que se refiere al coqueteo y toqueteo de todos los chicos que se encuentra. No es sólo que lleve la falda muy corta y medias transparentes. Es toda una actitud. Me pregunto que clase de problemas psicológicos le han llevado a eso, pero alguien debería hacer algo al respecto antes de que pase a la acción.
Es como un chico de catorce años que vi el otro día a la salida del colegio, que se dedicaba a insultar a los que pasaban y escupir en el suelo. Luego me dijo mi hija que ya había repetido curso dos veces. Se notaba de lejos. Vaya futuro le espera como no aprenda a comportarse cuanto antes. Eso suele ser culpa de los padres. Como otra chica de la misma edad que también lleva toda una carrera en lo que se refiere al coqueteo y toqueteo de todos los chicos que se encuentra. No es sólo que lleve la falda muy corta y medias transparentes. Es toda una actitud. Me pregunto que clase de problemas psicológicos le han llevado a eso, pero alguien debería hacer algo al respecto antes de que pase a la acción.
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