Cuando alguien se hace adulto se abren una serie de posibilidades a su alcance y es necesario elegir. Hay quien intenta hacerlo todo y estar en todas partes pero eso sólo garantiza el stress. Se dice que hay personas que han conseguido triunfar en su profesión y con su familia. A mí me parece muy discutible. Por ejemplo, está el caso de Julio Iglesias, que se ha hecho rico con su música, pero está divorciado y me pregunto si ha visto crecer a sus muchos hijos. Eso del tiempo de calidad no me lo he creído nunca. El tiempo es tiempo y los hijos necesitan que estés con ellos aunque no hagan nada especial en ese momento, y eso me temo que es incompatible con un trabajo de éxito.
Lo malo es que nos hemos vuelto muy ambiciosos y existe una competividad tremenda en nuestra sociedad. Cuando conduces un coche de más de diez años te da la impresión de que la gente te mira mal, y no sé si es subjetivo o no, o realmente te miran mal. Cuando llevas un móvil viejo, como yo, te da cierta vergüenza usarlo. Aunque lo cierto es que yo no deseo ni necesito para nada un miniordenador de bolsillo. Cuando no te vas de puente la gente te mira asombrada y no lo entienden, a no ser que lleves años en el paro. Y es difícil vivir esta vida a contracorriente sin sentirte tú mismo un poco bicho raro. Elegir prioridades marca toda tu existencia.