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Nubes sobre el Mar

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domingo, 8 de febrero de 2015

Dios mío, qué te hemos hecho, la película

Ayer estuve viendo esta comedia francesa y me gustó mucho. Trata sobre una familia con cuatro hijas las cuales se casan con cuatro inmigrantes extranjeros. Cuando estuve en Francia la última vez recuerdo que me llamó la atención que Montmartre ahora parece Tetuán. Lo sé porque he estado también en Marruecos. En algunos barrios de París lo raro es ver a un francés nativo. Sin embargo, lo llevan con naturalidad, tal vez porque tienen aún reciente el tiempo de las colonias y todas esas personas hablan francés. Pero está claro que en un uno de los países más modernos del mundo, los inmigrantes hacen muy poco por adaptarse.

De modo que no es de extrañar lo que pasó hace poco del atentado islamista. El choque cultural es demasiado fuerte teniendo en cuenta que muchos vienen de países que permanecen aún en la Edad Media o antes todavía. En España la mayoría de los inmigrantes son latinoamericanos y eso facilita mucho las cosas porque, no sólo el idioma, sino también las costumbres y tradiciones son muy semejantes. Sin embargo los franceses tuvieron muchas colonias en África y extremo Oriente. La película viene a reflejar que en el fondo todos somos racistas a nuestra manera pero que ésa no es razón para poder llegar a entenderse. Muy recomendable.

sábado, 7 de enero de 2012

Colonias y sexo

He sufrido durante estos días la proliferación anual de anuncios de colonias, los cuales suelen ir dirigidos, según parece, a jóvenes de ambos sexos desinhibidos y muy agraciados físicamente. No me explico nunca como las feministas no protestan sobre este tipo de publicidad. Tal vez porque las mujeres han pasado de ser sujeto pasivo en los anuncios a parte muy activa de los mismos. Ahora la promiscuidad sexual se presupone en ambos casos y también la posibilidad de acabar acostándose con un desconocido simplemente porque te gusta el aroma de su colonia, ya que esa es la base intelectual de esta clase de publicidad, y cada año crece y se reproduce más y más. Se ve que funciona.

Yo que no he sido nunca de usar colonias, no me explico cómo hay tanto negocio detrás. Supongo que es un regalo cómodo de hacer y sin complicaciones. Luego, el agraciado utiliza el envase un par de meses y se queda olvidado en algún rincón de un armario, y así hasta el año que viene. Sin embargo, yo creo que debería limitarse este tipo de anuncios al menos fuera de la franja horario teóricamente protegida para los niños. Además, la mayoría de ellos ofrecen una imagen de la mujer como alguien predispuesto al sexo, como una hembra perpetuamente en celo. Qué fue de la igualdad, de la capacitación profesional, de la independencia y tantos otros temas con que nos bombardea la ideología de género. Cuando entra el dinero, todo desaparece.