Esta expresión también la utilizo mucho. Se refiere a reaccionar exageradamente ante algo que no tiene tanta importancia. Es parecido a Ser peor el remedio que la enfermedad. Pero me quiero centrar en las moscas. Más bien en la expresión: ser incapaz de matar a una mosca. Yo lo soy, literalmente. Creo que tengo un punto budista y no le veo el sentido a matar a ningún ser vivo. Así que cuando me entra una mosca en casa soy capaz de pasarme todo el día persiguiéndola para sacarla por la ventana. Lo mismo con las arañas, por muy grandes que sean. En las dos casas tenemos unos botes de cristal especiales para la captura de insectos sin dañarlos.
Por la misma razón soy incapaz de comer cordero lechal, cabrito o cochinillo. Aparte de que realmente me parece un desperdicio absurdo matar a un animal que puede llegar a multiplicar su peso por diez y alimentar a muchas más personas. Si fuera más joven me haría vegetariana pero me temo que ya es tarde para mí, aparte de que me temo que la proteína animal es imprescindible para la salud. El otro día vi un producto contra las hormigas del jardín, porque en el mío hay unas muy pequeñitas que muerden. Pero resulta que el prospecto decía que el veneno va al hormiguero y acaba con todas. No quiero ser la culpable de un genocidio animal, aunque se trate de insectos.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 27 de febrero de 2015
miércoles, 2 de enero de 2013
La felicidad
Acabo de leer en Hoy mujer un artículo que habla sobre el último congreso sobre la felicidad organizado por Coca Cola. Viene a decir que el secreto de la felicidad consiste en estar muy ocupado. Explica que, cuando estás concentrado en una labor importante se te pasa el tiempo volando y no te llegan pensamientos negativos. Yo no creo que eso sea ser feliz; eso se llama no pensar en absoluto. Los budistas afirman que la felicidad consiste en la ausencia de dolor. Es decir, que si eliminamos todos aquellos deseos y necesidades que nos producen sufrimiento, ya seremos totalmente felices. Supongo que este artículo viene a basarse en la misma teoría.
También afirma que las personas optimistas son más felices. Eso me recuerda a mi hijo que, cuando era un bebé lloraba mucho porque tenía dolores de tripa. Una vez fui al médico y me dijo que le dolía la tripa porque lloraba, y que más o menos la culpa era mía por darle importancia. Supongo que todo depende del cristal como se mire. Mi libro Mi gran secreto de la felicidad predica absolutamente lo contrario de estas teorías. La felicidad no es algo mágico que se atrae sólo con pensarlo. Tampoco consiste en centrarse en algo y olvidar el resto. La felicidad se consigue con el trato con los demás, amando y siendo amado e implicándose con la vida. No hay más fórmulas.
También afirma que las personas optimistas son más felices. Eso me recuerda a mi hijo que, cuando era un bebé lloraba mucho porque tenía dolores de tripa. Una vez fui al médico y me dijo que le dolía la tripa porque lloraba, y que más o menos la culpa era mía por darle importancia. Supongo que todo depende del cristal como se mire. Mi libro Mi gran secreto de la felicidad predica absolutamente lo contrario de estas teorías. La felicidad no es algo mágico que se atrae sólo con pensarlo. Tampoco consiste en centrarse en algo y olvidar el resto. La felicidad se consigue con el trato con los demás, amando y siendo amado e implicándose con la vida. No hay más fórmulas.
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