Ya sé que resulta muy tentador tener una casita en las afueras con su jardín y su piscina pero, ¿en serio compensa por la hora y pico de atasco que sufres a la ida y a la vuelta del trabajo?. Yo creo que no. Afortunadamente yo no salgo casi nunca de mi pueblo pero, cuando lo hago, me quedo horrorizada de ver cómo un trayecto de un cuarto de hora se puede convertir fácilmente en hora y media, sobretodo cuando llueve. No me extraña que lleguen al trabajo de mal humor y luego de vuelta a su casa. Si ya los horarios españoles son imposibles de conciliar con la familia, debe resultar muy frustrante perder tantas horas por el tráfico.
Y la solución debería ser fácil. Cuando se tiene un trabajo estable es mejor buscar la casa relativamente cerca del trabajo. Nosotros lo hicimos así y mi marido viene a comer todos los días, lo cual se agradece un montón a la larga. Me imagino que no todo el mundo tiene la posibilidad de poder elegir por sus circunstancias, pero a los que puedan yo les aconsejaría, desde luego, que se olviden de la pista de pádel y se busquen un piso bien comunicado, cerca del metro si es en Madrid. Porque no tiene ningún sentido tener una gran casa si no pasas tiempo en ella o vivir en el lugar más bonito si no puedes disfrutarlo.