Desde pequeña siempre he sido así, analítica. No comprendo a la gente que se queda prendida de una figura pública y le apoyan en cualquier circunstancia. Yo suelo decir que soy católica practicante, pero no lo he sido toda la vida y supongo que podría dejar de serlo si las circunstancias me lo indicaran. Eso no afecta a mi Fe. Es algo aparte. A todos nos pilló un poco por sorpresa la dimisión del Papa Benedicto XVI. Vale que era mayor y estaba cansado pero eso es algo habitual en su cargo. La elección del Papa Francisco supuso una revolución al tratarse de un Papa argentino y además jesuíta por primera vez en la historia.
Ya el hecho de que renunciara al papamóvil, sabiendo lo que había sufrido Juan Pablo II tras su atentado, me pareció extraño. Que no quiera vivir en la residencia papal en el fondo es un problema, de seguridad sobretodo y también económico. El Papa es un jefe de estado y como tal cuenta con un personal de servicio, administrativo y de seguridad que tiene que moverse a donde él se mueva. En las dependencias oficiales todo estaba organizado. Ahora no. Finalmente puede ser que el cambio resulte más caro y traiga más problemas de los que resuelve. Al fin y al cabo el papamóvil y la residencia van a seguir estando en el mismo sitio.
Pero ya sus últimas declaraciones me han sentado realmente mal y no me vale que se diga que se han desvirtuado. Llevo siete años aguantando burlas, insultos y amenazas por declararme católica y por defender la familia y la vida de los niños no nacidos. Ahora resulta que soy una pesada. Me parece muy normal que su Santidad quiera congraciarse y quedar bien con todos los sectores de la sociedad y ganar adeptos a su causa. Pero los trescientos niños que son abortados al día sólo en España no entienden de relaciones públicas. Tampoco los que son adoptados por familias homosexuales. Si eso me convierte en persona "non grata", estoy dispuesta a asumirlo.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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sábado, 5 de octubre de 2013
martes, 11 de septiembre de 2012
Sobre la justa medida
Siempre he sido una persona rebelde a mi manera, pero huyo de los extremismos. Por eso soy católica practicante pero no pertenezco a ningún grupo, soy de derechas pero no milito y soy madre pero no se me ha ocurrido meterme en el Ampa del colegio (asociación de madres y padres de alumnos). Por eso me molestan mucho las posturas intransigentes, a pesar de que yo mismo lo soy en temas como el aborto, la adopción homosexual o el cumplimiento de las penas por parte de los terroristas. Creo que defender los extremos sólo se justifica en momentos contados y la norma en la vida debería ser el término medio.
El problema es que lo que se conoce generalmente por progresismo hace tiempo que ha abandonado toda medida en ese sentido y se ha radicalizado al máximo. Así, ya no se trata de pedir un cambio dentro del sistema, sino que muchos reclaman un cambio de sistema, con el peligro que supone de caer en el marxismo. Igualmente, ya no piden la igualdad entre hombres y mujeres, sino la abolición de los sexos para que cada cual elija libremente su papel. Ya no piden que se considere a las parejas de hecho como a los matrimonios, sino que pretenden que matrimonio sea cualquier tipo de convivencia. Ya no quieren el aborto en ciertos casos, sino el aborto libre. Yo sólo pretendo preservar un poco de sentido común.
El problema es que lo que se conoce generalmente por progresismo hace tiempo que ha abandonado toda medida en ese sentido y se ha radicalizado al máximo. Así, ya no se trata de pedir un cambio dentro del sistema, sino que muchos reclaman un cambio de sistema, con el peligro que supone de caer en el marxismo. Igualmente, ya no piden la igualdad entre hombres y mujeres, sino la abolición de los sexos para que cada cual elija libremente su papel. Ya no piden que se considere a las parejas de hecho como a los matrimonios, sino que pretenden que matrimonio sea cualquier tipo de convivencia. Ya no quieren el aborto en ciertos casos, sino el aborto libre. Yo sólo pretendo preservar un poco de sentido común.
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