Una de las ventajas de nacer en una familia numerosa es que, desde niño, aprendes las diferencias naturales de comportamiento entre hombres y mujeres. Ésas que ahora niegan los ideólogos de género. Así, cuando tienes pareja, no pretendes que se comporte como una mujer, si es un hombre, o como un hombre si es una mujer. Muchos de los problemas matrimoniales vienen de una simple cuestión de concepto: querer cambiar al otro a tu gusto. Aunque ya sé que existen muchas excepciones, lo normal por ejemplo es que los hombres tengan un sentido del orden peculiar, que consiste en amontonar la ropa antes de recogerla, mientras que las mujeres preferimos ir recogiendo cosa por cosa.
Además nosotras charlamos de cosas intrascendentes, mientras ellos suelen ser más callados. Por otra parte, nosotras nos enfadamos con facilidad y se nos pasa enseguida. Ellos tardan más en enfadarse y les dura más. Ante lo cual, las mujeres sacamos la conclusión de que "no me quiere". Pero no se trata de eso, sino que los hombres gestionan de otro modo sus sentimientos. Cuando olvidan una fecha, por ejemplo es porque le dan menos importancia a los detalles. El cerebro del hombre está dedicado a solucionar problemas; así que cuando no ve ninguno se descentra. Mientras las mujeres en cambio nos centramos en lo inmediato y a veces perdemos la perspectiva total. De ahí que seamos diferentes pero complementarios.
Cuando se tienen hijos e hijas, y especialmente al llegar a la adolescencia, esas diferencias saltan a la vista. No se trata, como dicen algunos de que no los eduques igual o que asuman un rol de la sociedad. Simplemente los chicos tienen otros gustos desde que empiezan a distinguir el mundo. En cuanto actúan las hormonas, se vuelven callados y se centran en sus propios asuntos, dando la impresión de que el resto de la gente no les importa nada. Sin embargo, afortunadamente suele ser sólo una fase. Sin embargo, las niñas al llegar a la adolescencia se vuelven cada vez más sociables y comunicativas, aunque tengan sus días malos. No se trata de intentar ser iguales, sino de aprender a entenderse.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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jueves, 9 de agosto de 2012
miércoles, 27 de junio de 2012
Elogio de la masculinidad
Siguiendo con la racha de repetir los temas de mis primeros posts, los cuales me trajeron la única fama que alguna vez he disfrutado, sigo con las diferencias entre hombres y mujeres. Yo crecí con una hermana y tres hermanos mayores. Así que a mí nadie tuvo que explicarme que somos diferentes, no sólo físicamente, sino en carácter y personalidad. Las hormonas que determinan los cambios que se ven, también influyen en el comportamiento. Aunque naturalmente siempre hay excepciones, cualquier que haya convivido largamente con el sexo opuesto sabe que nuestra actitud es absolutamente diferente en casi todas las situaciones de la vida, por más que algunos se empeñen en demostrar lo contrario.
Yo tengo dos hijas de ciencias, pero de hecho el cerebro de la mujer suele tener más desarrollado el lado izquierdo, el que se refiere al lenguaje, las artes, la empatía y esa clase de funciones. Mientras que el masculino tiende a la racionalidad, las ciencias y la orientación espacial. Eso no lo digo yo; es que lo han visto en experimentos científicos. Asimismo, como las mujeres somos más sensibles al entorno, también nos dejamos llevar más por los sentimientos, mientras que los hombres son más imparciales en ese sentido. Eso determina muchos de los problemas de comprensión en la pareja. Porque ellos no entienden el exceso de emotividad de la mujer ni ellas su aparente frialdad.
Como hoy en día hemos dado la vuelta a la tortilla, resulta que la masculinidad está mal vista; y con ella todo lo que implica fuerza, protección y autoridad. Aunque realmente no es tanto así, sino que las mujeres a ojos vista se están masculinizando, lo cual provoca que algunos hombres ya no sepan cuál es su lugar. Si avanzamos del patriarcado al matriarcado sin ser capaces de encontrar un término medio, no es extraño que la homosexualidad también se esté extendiendo (con la ayuda de la promoción pública). Sin embargo, yo, que según mis hijas, soy un poco machista, sigo pensando que el papel del hombre, y del padre en particular, consiste en poner las normas y marcar los límites en la familia. No siendo así, de esos polvos vienen estos lodos...
Yo tengo dos hijas de ciencias, pero de hecho el cerebro de la mujer suele tener más desarrollado el lado izquierdo, el que se refiere al lenguaje, las artes, la empatía y esa clase de funciones. Mientras que el masculino tiende a la racionalidad, las ciencias y la orientación espacial. Eso no lo digo yo; es que lo han visto en experimentos científicos. Asimismo, como las mujeres somos más sensibles al entorno, también nos dejamos llevar más por los sentimientos, mientras que los hombres son más imparciales en ese sentido. Eso determina muchos de los problemas de comprensión en la pareja. Porque ellos no entienden el exceso de emotividad de la mujer ni ellas su aparente frialdad.
Como hoy en día hemos dado la vuelta a la tortilla, resulta que la masculinidad está mal vista; y con ella todo lo que implica fuerza, protección y autoridad. Aunque realmente no es tanto así, sino que las mujeres a ojos vista se están masculinizando, lo cual provoca que algunos hombres ya no sepan cuál es su lugar. Si avanzamos del patriarcado al matriarcado sin ser capaces de encontrar un término medio, no es extraño que la homosexualidad también se esté extendiendo (con la ayuda de la promoción pública). Sin embargo, yo, que según mis hijas, soy un poco machista, sigo pensando que el papel del hombre, y del padre en particular, consiste en poner las normas y marcar los límites en la familia. No siendo así, de esos polvos vienen estos lodos...
jueves, 7 de junio de 2012
Mujeres
Hace un mes fue el día de la mujer y recuerdo que leí artículos muy bonitos ensalzando nuestro papel de compañeras, trabajadoras y madres. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo con esa idealización de la figura femenina. Es cierto que pasamos por el embarazo y el parto, porque no nos queda más remedio si queremos tener hijos, no por gusto. Recuerdo que pensaba que si hubiera podido salir corriendo y no parir, lo hubiera hecho. Tampoco es normal que una mujer maltrate a su pareja, por razones eminentemente prácticas ante el riesgo de que se la devuelva. Eso no significa que las mujeres seamos mejores por naturaleza, sino que tenemos armas distintas, como el lenguaje.
Todos conocemos muy buenas personas, hombres y mujeres. No creo que el sexo sea determinante para eso. Como virtud de la mujer, yo diría que somos más pacientes en la vida cotidiana; pero sin embargo, en momentos de crisis, los hombres conservan más la calma. Eso de que podemos realizar varias tareas a un tiempo, vuelvo a decir lo mismo, no nos queda más remedio a veces; pero eso no significa que sean tareas bien hechas, sino más bien a "matacaballo". Que las mujeres somos más empáticas, sí, pero para bien y para mal. Quiero decir que, si bien somos más sensibles al dolor ajeno, también somos más críticas, especialmente con otras mujeres. Afortunadamente, hombres y mujeres somos diferentes, pero complementarios.
Todos conocemos muy buenas personas, hombres y mujeres. No creo que el sexo sea determinante para eso. Como virtud de la mujer, yo diría que somos más pacientes en la vida cotidiana; pero sin embargo, en momentos de crisis, los hombres conservan más la calma. Eso de que podemos realizar varias tareas a un tiempo, vuelvo a decir lo mismo, no nos queda más remedio a veces; pero eso no significa que sean tareas bien hechas, sino más bien a "matacaballo". Que las mujeres somos más empáticas, sí, pero para bien y para mal. Quiero decir que, si bien somos más sensibles al dolor ajeno, también somos más críticas, especialmente con otras mujeres. Afortunadamente, hombres y mujeres somos diferentes, pero complementarios.
jueves, 8 de marzo de 2012
La caballerosidad
Una palabra pasada de moda. Existen unos modales más propios del siglo anterior que de éste que a mí me siguen encantando. Cuando encuentro en la calle a algún señor mayor de setenta años y se empeña en sujetarme la puerta, dejarme pasar delante, o me saluda con un buenos días alto y claro..., yo lo disfruto. Me recuerdan a mi padre que también es de la vieja escuela. Esos gestos que algunos consideran anticuados, o incluso machistas, son sólo muestras de consideración gratuitas hacia otras personas, especialmente hacia las mujeres que algunas seguimos agradeciendo un montón. No entiendo que alguien se pueda molestar de que le den preferencia o le ayuden. En este día de la mujer, no quiero hacerle un homenaje a esos hombres.
La caballerosidad se está perdiendo. Mi hijo, por ejemplo, no tiene esa clase de costumbres. Ahora todos se agolpan en las puertas para pasar antes porque ya no existen diferencias. Todos somos iguales, para mal. Tampoco en los autobuses se suele ceder el asiento. Lo que no entienden algunos es que no es una cuestión de normas y obligaciones sino de ser buenas personas y favorecer a los que teóricamente necesitan protección; es decir, a las mujeres, los ancianos y los niños. Es una discriminación positiva, de esas que están tan de moda, pero mucho más justa. Espero que no llegue el momento en que la cortesía forme parte del recuerdo como tantas otras cosas.
La caballerosidad se está perdiendo. Mi hijo, por ejemplo, no tiene esa clase de costumbres. Ahora todos se agolpan en las puertas para pasar antes porque ya no existen diferencias. Todos somos iguales, para mal. Tampoco en los autobuses se suele ceder el asiento. Lo que no entienden algunos es que no es una cuestión de normas y obligaciones sino de ser buenas personas y favorecer a los que teóricamente necesitan protección; es decir, a las mujeres, los ancianos y los niños. Es una discriminación positiva, de esas que están tan de moda, pero mucho más justa. Espero que no llegue el momento en que la cortesía forme parte del recuerdo como tantas otras cosas.
jueves, 22 de diciembre de 2011
El problema demográfico
Existe una teoría bastante extendida según la cual la Tierra está sobrepoblada. Por tanto, la solución para todos los problemas pasa por la reducción de la población. Esto me recuerda alguna historia apocalíptica donde un tirano intenta extinguir a la humanidad para quedarse con todo el pastel. El problema empieza cuando se decide quién tiene que vivir y quién no. Los primeros perdedores en esta elección son los bebés no nacidos, los cuales se supone que estorban. Sin embargo, una población envejecida no es económicamente viable. Pero para eso existe la otra solución: la eutanasia. Convencer a los ancianos de que estorban y, por tanto, lo mejor que pueden hacer es quitarse de en medio.
Ya sé que suena a ciencia ficción, pero en algunos países es ya una penosa realidad. Por ejemplo, en los grandes gigantes como China y la India, se producen gran cantidad de abortos especialmente del género femenino; de modo que de aquí a pocos años existirán varios millones de jóvenes varones sin posibilidad de emparejarse, con el riesgo que eso supone de insatisfacción y rebeldía. Por otra parte, en África, el sida se ha llevado a una generación y corre el riesgo de no recuperarse si no tienen acceso a los antiretrovirales. No puedo evitar pensar que hay gente interesada en librarse de los pobres. Pero también los países desarrollados están en crecimiento negativo, especialmente España. El futuro de la humanidad está en juego.
Ya sé que suena a ciencia ficción, pero en algunos países es ya una penosa realidad. Por ejemplo, en los grandes gigantes como China y la India, se producen gran cantidad de abortos especialmente del género femenino; de modo que de aquí a pocos años existirán varios millones de jóvenes varones sin posibilidad de emparejarse, con el riesgo que eso supone de insatisfacción y rebeldía. Por otra parte, en África, el sida se ha llevado a una generación y corre el riesgo de no recuperarse si no tienen acceso a los antiretrovirales. No puedo evitar pensar que hay gente interesada en librarse de los pobres. Pero también los países desarrollados están en crecimiento negativo, especialmente España. El futuro de la humanidad está en juego.
jueves, 13 de octubre de 2011
Publicidad femenina
Ya he escrito otras veces sobre este tema pero creo que va cada día a peor. La idea que transmiten los publicistas sobre que las mujeres simplemente no funcionamos bien y necesitamos ayuda para cualquier función fisiológica básica, resulta bastante irritante. Entre los gases, el estreñimiento y la sequedad vaginal no sé cómo salimos ya a la calle. Parece mentira que, tanto hablar de la igualdad, de la independencia de la mujer y sus capacidades físicas y mentales, para acabar siendo el arqueotipo de una persona quejosa que resulta incapaz de manejar su propio cuerpo sin ayuda externa. El caso es que si insisten en esta clase de anuncios es porque realmente funcionan a nivel económico.
A pesar de que yo sí que tengo problemas digestivos, me niego a admitir que se ponga a media humanidad en el mismo saco, o que incluso quieran aficionar también a los hombres y a los niños a consumir complementos alimenticios innecesarios. Porque, cuando una persona lleva una vida moderadamente activa y sana y una alimentación equilibrada, lo normal es que no necesite añadir a su rutina componentes químicos de laboratorio. Luego dicen que el cuerpo se malacostumbra y deja de producir sus propios remedios; o que incluso, lo que beneficia por un lado puede estar perjudicándonos por otro. Quisiera pedir a los publicistas que dejen de alimentar la idea de que, cuando una mujer está malhumorada es solamente porque le falta fibra.
A pesar de que yo sí que tengo problemas digestivos, me niego a admitir que se ponga a media humanidad en el mismo saco, o que incluso quieran aficionar también a los hombres y a los niños a consumir complementos alimenticios innecesarios. Porque, cuando una persona lleva una vida moderadamente activa y sana y una alimentación equilibrada, lo normal es que no necesite añadir a su rutina componentes químicos de laboratorio. Luego dicen que el cuerpo se malacostumbra y deja de producir sus propios remedios; o que incluso, lo que beneficia por un lado puede estar perjudicándonos por otro. Quisiera pedir a los publicistas que dejen de alimentar la idea de que, cuando una mujer está malhumorada es solamente porque le falta fibra.
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