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Nubes sobre el Mar

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sábado, 4 de octubre de 2014

Cuatro: el canal antisistema

Yo no suelo ver este canal de televisión pero el otro día pasé por casualidad y estaba el telediario. Entrevistaban a un hombre que estuvo en un centro de retención de ilegales y aseguraba que los maltrataban. La verdad es que no hacía falta mucha psicología para ver por su actitud que se lo estaba inventando. Ponían un video donde alguien le decía algo a un policía y éste se le echaba encima sin llegar a agredirle. Parecía claramente un montaje. El hombre aseguraba que los policías no les dejaban mirarles a la cara, como si fueran faraones griegos. No puedo poner la mano en el fuego, pero conociendo el canal diría que era todo falso.

Porque Cuatro se ha especializado en ir por el margen de la legalidad. Programas como Callejeros viajeros sólo muestran un mundo marginal en las ciudades que visitan. 21 días, donde una reportera se dedicaba a probar todos los límites por ganar audiencia. Sólo le faltó  21 días bajo la rueda de un camión. A pesar de que el canal lo compró Telecinco, se ve que todo vale siempre que ganen dinero. No sé si sigue siendo de Berlusconi, pero evidentemente su lema era todo por la pasta, y su único valor la rentabilidad. Así que sus canales le dan a la gente lo que quiere ver, incluso si supone cuestionar la ley y la democracia.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Extremismos y niños mimados

El marxismo, el fascismo, el nacionalismo y el islamismo radical han traído los peores problemas de la humanidad. Todos ellos son extremismos y, por ello, se definen por estar al margen de la legalidad. Es decir, que no aceptan las normas de la democracia o de las leyes internacionales, empezando por el respeto a los derechos humanos. Al comenzar el siglo XXI, algunos teníamos la esperanza de dejar atrás estas ideologías, pero pecamos de ingenuos. Al contrario, me temo que algunas están más vigente que nunca y eso ha sido posible con nuestra complicidad más o menos inconsciente. Hemos bajado la guardia demasiado tiempo.

Decía Silvia, cuyo blog no tiene desperdicio, que los niños pequeños que quieren llamar la atención pueden ser de dos tipos: los que de verdad demandan atención porque no la tienen y hay que dársela, y los que están acostumbrados a ser el centro de atención. En el caso de los extremismos, por una parte los hemos ignorado para ver si cambiaban de opinión. Y por otra parte, hemos intentado contentarlos dándoles todos los caprichos. Ambas actitudes son erróneas. No es bueno tratar de evitar el problema, pero tampoco tratar de satisfacerlos porque, como los niños mimados, son insaciables y cada vez se exigen más y más, y además se vuelven incontrolables.