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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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martes, 9 de diciembre de 2014

Navidades laicas

Venía escuchando en la radio una emisora que, si no me equivoco, tiene que ver con la Cope, cuando pusieron el villancico ganador de un concurso. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que no hablaba de Jesucristo, ni de María ni de la Navidad. Por lo menos en la parte que yo escuché. En el centro comercial donde hago mis compras resulta que ponen villancicos en inglés, para que no se entienda la letra o bien en versión musical. De los adornos de las calles han desaparecido las estrellas de Belén, los angelitos y por supuesto todo símbolo religioso.

De modo que tenemos Navidades laicas. A mí me da mucha lástima pensar que haya tanta gente en España que carece de una mínima cultura religiosa. Porque realmente no se puede juzgar lo que ni siquiera se conoce superficialmente. El otro día en un concurso preguntaban por Noé y no les sonaba ni de la película. A mí estas Navidades descafeinadas no me dicen nada. Se han convertido en una excusa para ver a la familia y salir de fiesta y poco más. Cuando me acuerdo de la Navidad de mi infancia siento que se ha perdido algo realmente valioso, pero en fin, me temo que ya no hay marcha atrás. La vida sigue su curso.

martes, 10 de septiembre de 2013

Siete años

Hace un año que tengo una tendinitis en el brazo que no se me cura del todo. Hace un año y medio que murió mi cuñado. Hace dos años que empecé mi tratamiento antidepresivo, aunque ahora me he pasado a pastillas naturales. Hace tres años que tuve mi primera depresión. Hace tres años y medio que mi padre empezó la diálisis. Hace cuatro años que me hijo decidió dejar de estudiar y de estar en familia. Hace cinco años que estuve en el hospital con vértigo. Hace seis años que me ingresaron por gastritis. Hace siete años que murió mi otro cuñado. Hace siete años y medio que empecé el blog, y todavía hay quien me dice que soy muy negativa... Realmente, podría haber sido peor, pero han sido muchas preocupaciones seguidas.

Hay algo que me molesta mucho y es que recuerdo bastante de mi infancia y de los últimos años, pero no sé por qué me cuesta mucho acordarme del periodo que va desde los treinta a los cuarenta. Es precisamente cuando mis hijos eran pequeños y lo he disfrutado mucho. Tal vez precisamente por eso no lo recuerdo con nitidez. Cuando veo las fotos me parece otra persona la que aparece.  También en mis sueños aparecen mucho mis hermanos a los que apenas veo y poco mis niños. A veces me preocupa pensar si puede ser un principio de Alzeimer o algo parecido. Mi madre tiene Parkinson. Me gustaría recordar lo bueno tan bien como lo malo.

jueves, 16 de mayo de 2013

La lluvia

Dicen que este invierno ha llovido más que en los inviernos de los últimos treinta años aproximadamente. Y algunos pretenden, como no, atribuirlo al cambio climático, el cual, si no recuerdo mal, nos iba a traer grandes sequías, deshielo de los polos y calor infernal. Lo que demuestra lo fácil que es teorizar y lo difícil que resulta que las teorías se cumplan. Lo cierto es que el clima funciona por ciclos muy largos, al igual que la economía, la demografía y demás. Hablar en términos de décadas no tiene ningún sentido cuando te refieres a un entorno que tiene ya millones de años en su haber.

A mí este invierno lluvioso me ha traído muchos recuerdos de la infancia, cuando absolutamente todos los días salíamos y volvíamos con paraguas al colegio y había que dejarlos abiertos en la cocina o el cuarto de baño. Cuando el suelo estaba siempre encharcado y disfrutábamos de nuestras botas de agua. Cuando las señoras se cubrían el pelo con capuchas de plástico. Lo que no era normal era lo otro: inviernos enteros sin ver más que unas gotas dispersas, pantanos bajo mínimos y cosechas perdidas. Yo esto lo celebro como un regreso a la normalidad aunque no deje de ser molesto a ratos. La naturaleza sigue su curso.