Con esto de la dimisión de Papa, los comentarios se dividen en dos grupos principales: aquellos de los que hablan de Benedicto XVI con una familiaridad como si fuera su abuelo; y aquellos que aprovechan para sacar a relucir la batalla de Lepanto, para meterse con la Iglesia. Como yo siempre estoy en tierra de nadie, quiero centrarme en la elección del nuevo Papa. Hay quien dice, como no, los que no son ni creyentes, que habría que aprovechar para elegir uno que no sea tan conservador. Pero eso no tiene ningún sentido porque el Papa es el representante de la Iglesia y su misión es precisamente conservar la tradición cristiana.
Igual que cualquier jefe de estado, y con más razón, el Papa deja de ser una persona particular para convertirse en un símbolo del país más pequeño del mundo, Ciudad del Vaticano, pero al mismo tiempo del más grande. Porque representa nada menos que a mil doscientos millones de personas en todo el mundo. Por tanto no puede hablar o actuar a nivel particular, ni mucho menos ponerse a cambiar la doctrina de la Iglesia. Su deber consiste en mantener el mensaje de Jesucristo intacto. Por eso, pretender que tengamos un Papa progresista que se adapte al siglo XXI supone despojarlo de la misma esencia del papado.
Para más aclaraciones, véase la frase de Chesterton que tengo en el lateral del blog.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 18 de febrero de 2013
jueves, 22 de marzo de 2012
En tierra de nadie
Como ya he dicho alguna vez, no tengo sólo dos blogs, sino tres. En el tercero - cuyo nombre no voy a dar - resulta que soy la más moderada. Me hace gracia cuando me entra gente diciendo que soy una fanática del catolicismo o una ultraderechista, cuando yo precisamente tengo también problemas con esa clase de personas. Hay quien me considera muy tibia en cuestiones religiosas. Todo es relativo, especialmente si me comparan con el Camino Neocatecumenal. A mí el lenguaje que utilizan me parece más propio de un seminario de teología que de internet. En cuanto a la política, mi defensa de los inmigrantes, de la naturaleza y otras cuestiones me mantienen bastante lejos de los extremos.
Así que se puede decir que no pertenezco a nadie, cosa de la que estoy muy orgullosa. Por eso me siento cerca de Hazteoir.org, que, por mucho que les calumnien, también es una organización independiente de todo poder político o religioso. Aunque naturalmente en sus filas hay de todo. Siempre me ha ocurrido esto de estar en terreno de nadie: demasiado vulgar para los pijos, demasiado pija para los vulgares. Demasiado pobre para los ricos, demasiado rica para los pobres. Demasiado culta para los incultos, demasiado inculta para los cultos. Demasiado religiosa para los ateos, demasiado atea para los religiosos. Demasiado conservadora para los progresistas (?), demasiado progresista para los conservadores.
Así que se puede decir que no pertenezco a nadie, cosa de la que estoy muy orgullosa. Por eso me siento cerca de Hazteoir.org, que, por mucho que les calumnien, también es una organización independiente de todo poder político o religioso. Aunque naturalmente en sus filas hay de todo. Siempre me ha ocurrido esto de estar en terreno de nadie: demasiado vulgar para los pijos, demasiado pija para los vulgares. Demasiado pobre para los ricos, demasiado rica para los pobres. Demasiado culta para los incultos, demasiado inculta para los cultos. Demasiado religiosa para los ateos, demasiado atea para los religiosos. Demasiado conservadora para los progresistas (?), demasiado progresista para los conservadores.
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