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Nubes sobre el Mar

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viernes, 14 de febrero de 2014

San Valentín

Hace ya veintidós años que en este día yo recibí mi mejor regalo: el nacimiento de mi hijo mayor. Hoy quería escribir sobre el amor pero no me salen las palabras, tal vez porque es un sentimiento tan amplio y tan profundo que cuesta abarcarlo. Yo era de las que no querían celebrar San Valentín porque me parecía una fiesta comercial. Sin embargo, confieso que con los años me han acabado convenciendo. Será porque el amor de verdad está en desuso. Creo que no os he contado que el día de mi veinticinco aniversario de boda nos volvimos a casar. Bueno, hicimos una ceremonia conmemorativa con intercambio de anillos en la iglesia. No estábamos para celebraciones porque acababa de morir mi padre.

Aunque era un día entre semana y una misa normal, y sólo estábamos los cinco, resultó muy bonito. Antes era habitual que los matrimonios duraran para siempre. Me pregunto cuántas parejas llegan ahora a las bodas de plata. Es realmente una pena porque creo que muchos se rinden cuando llega lo mejor. Quiero decir que, cuando los hijos ya son mayores y se ha alcanzado una cierta tranquilidad nacida de la confianza mutua y de las experiencias vividas, es precisamente cuando algunos se aburren y se cansan. Así no llegan a conocer la complicidad total y el cariño que sintieron mis padres hasta el final. Eso es el Amor con mayúsculas.