Cuando fuimos a recoger al gato, nos dijeron sus dueños que ese cachorro era el más listo de todos, el primero que había aprendido a mamar, a utilizar la caja de arena... La verdad es que también era el único que se dejaba coger y teníamos la intención de adoptar al negro, porque la gente piensa que dan mala suerte y lo tenía más difícil que los demás. El caso es que ahora dicen mis hijas, en broma: teníamos que habernos traído al más tonto... Porque, caramba, este gato sabe latín. Aparte de subirse a todas partes y esconder sus juguetes en lugares donde no podemos encontrarlos, se ha hecho ya el dueño de la casa y la verdad es que nos tiene subyugados. Es un encanto.
El otro día, había comprado yo una bolsa de comida para gatos que venía cerrada y dentro de otra bolsa. Cuando entré en la cocina, el gato había abierto las dos bolsas y se estaba comiendo la comida. Cualquier día va a conseguir abrir las puertas, porque ya salta a los picaportes. Y eso que todavía es un cachorro de tres meses. Se pasa muchas horas durmiendo, pero, cuando está activo, hace carreras por los pasillos y se cuela en todas partes antes de que lo veamos. No necesitamos televisión, teniendo un gato haciendo monerías todo el tiempo, con sus ratones de peluche, sus pelotitas y sus hilos. Pero, cuando realmente nos hipnotiza es cuando se queda dormido encima de alguien y no nos atrevemos a movernos. Se le ve tan a gusto...
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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lunes, 7 de noviembre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
El gato
Hoy hace ya diez días que adoptamos un gato. No había escrito antes sobre esto porque no sabía si funcionaría, pero creo que ahora ya nos hemos adaptado bastante bien mutuamente.Es de una señora con una gata que tuvo cinco gatitos y puso un anuncio a ver si alguien quería alguno. Nosotros llevábamos meses pensando en meter un animal en casa aunque, dada mi anterior experiencia, tenía mucho miedo de volver a sufrir una crisis de ansiedad. De hecho, la tengo, aunque con la medicación la voy sobrellevando. El gato es un cachorro de dos meses. Tiene una energía tremenda y es bastante revoltoso. Por suerte, también duerme mucho y sabe usar la caja de arena.
Lo tengo en la terraza por las mañanas, ya que la hemos cerrado para ello, y así puedo hacer las tareas de la casa sin agobios. Cuando el gato está suelto por el salón, no podemos quitarle el ojo de encima por si acaso. Se come los cables, trepa a las cortinas y araña todo lo que puede. Es normal, pero a veces me pregunto cómo nos hemos metido otra vez en semejante lío. Cuando adoptamos un perro hace dos años, lo tuve que devolver a los tres días porque no estaba acostumbrado a vivir en un piso y se ponía algo histérico. El gato también jugaba mucho con sus hermanos en un patio, pero parece que ya se va acostumbrando a su cambio de vida. Espero que no haya ningún problema y esta vez lo consigamos...
Lo tengo en la terraza por las mañanas, ya que la hemos cerrado para ello, y así puedo hacer las tareas de la casa sin agobios. Cuando el gato está suelto por el salón, no podemos quitarle el ojo de encima por si acaso. Se come los cables, trepa a las cortinas y araña todo lo que puede. Es normal, pero a veces me pregunto cómo nos hemos metido otra vez en semejante lío. Cuando adoptamos un perro hace dos años, lo tuve que devolver a los tres días porque no estaba acostumbrado a vivir en un piso y se ponía algo histérico. El gato también jugaba mucho con sus hermanos en un patio, pero parece que ya se va acostumbrando a su cambio de vida. Espero que no haya ningún problema y esta vez lo consigamos...
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