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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 22 de febrero de 2012

Economía básica

Yo también quiero que me den un trabajo de director ejecutivo aunque no haya estudiado una carrera. Quiero que a mis hijos les concedan casas de alquiler casi gratuito para que puedan hacer su vida tranquilamente. También quiero que en la Seguridad Social tengan habitaciones individuales con cama para acompañante. Quiero que me garanticen un buen sueldo aunque no tenga preparación alguna para ganarlo. Quiero que, por ser mujer, me asciendan sobre gente con experiencia. Quiero que me concedan créditos en el banco aunque no tenga ninguna garantía para pagarlos. Quiero cambiar de coche cada dos años y que el estado me lo subvencione... Y además quiero un aumento de sueldo fijo.

En eso se resume la mentalidad intervencionista que está tan de moda. Pero el problema es que el estado no es un saco sin fondo. Cuando se emplea el dinero en cosas innecesarias y se descuidan los ingresos el resultado es la ruina que se ha encontrado ahora el Partido Popular. Y no sirve echarle la culpa a los banqueros, a los inversores o a el Mal en general. Es un problema de balance: ingresos menos gastos no puede dar un resultado negativo año tras año. Así ha sucedido en Grecia, donde había no sé si un 70% de funcionarios y ahora están indignados porque les quieren quitar sus privilegios, porque no queda más remedio. Son como niños enrabietados porque les han castigado sin juguetes.

Últimas noticias: de los 45 detenidos en las algaradas de Valencia, sólo tres eran estudiantes.

jueves, 5 de enero de 2012

Los cambios

Hay veces que uno se pasa la vida deseando que cambien las cosas y no puede evitar sentir miedo a la dirección de esos cambios, ya que siempre se puede ir a peor. Una vez más el año nos hace replantear objetivos y pensar si vamos por el camino correcto. Hace un año decidí dejar el tai chi y dedicarme al francés. Ahora no sé si he acertado. Las clases me gustan pero me está costando más de lo que esperaba, y mi salud se resiente por la falta de ejercicio. Las dos cosas no las puedo hacer. Yo tengo un límite de energía muy bajo y a partir de cierto esfuerzo físico y mental empiezo a resentirme por todas partes. Al cabo de los años una ya se conoce a sí misma bastante bien.

Tal vez el momento de tomar decisiones sea más septiembre que enero. Ahora es más época de pensar si elegiste lo correcto. Un balance de resultados que en mi caso siempre da negativo en los mismos temas, pero empiezo a pensar (ya desde hace tiempo) que no voy a ver el final de esos problemas. Con todo y con la ayuda inestimable de los medicamentos creo que ya voy aprendiendo a aceptar las cosas como vienen. (Toco madera). Vivir la vida al día sin plantearse mucho más es para mí todo un esfuerzo mental. Así que ahora procuro centrarme nada más en este mes de enero que comienza y esperar que al menos la situación general vaya mejorando poco a poco para todos.