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Nubes sobre el Mar

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jueves, 19 de marzo de 2015

Tomar las de Villadiego

Es marcharse lo más lejos posible sin avisar. Cuando yo era jovencita a veces fantaseaba con la idea de hacer una maleta y marcharme a algún lugar donde nadie me conociera y volver a empezar. Se ve que la depresión viene de lejos. Nunca lo hice y fue una suerte porque nunca hubiera conocido a mi marido ni formado esta familia. Además, no sé de qué hubiera vivido si no tenía oficio ni beneficio. Pero la idea de tomar las de Villadiego es muy tentadora. Si fuera tan fácil como en las películas. La realidad es que muchos jóvenes se marchan y acaban volviendo sin haber conseguido sus objetivos después de malvivir como el hijo pródigo.

Hoy día de San José quiero reivindicar la figura del padre de familia. Hay algunos que se desentienden de sus hijos, pero creo que en muchos casos son las propias mujeres las que les dejan fuera de la familia por un sentido de propiedad de los niños mal entendido. La maternidad no tiene que excluir la paternidad. Para los niños es muy importante contar con su padre y con su madre aunque con cada uno tengan una relación diferente, y precisamente por eso, para equilibrar la familia. Muchos hombres no tomarían las de Villadiego ni buscarían fuera de su casa si entendieran esta cuestión y se sintieran más valorados como padres.

miércoles, 20 de marzo de 2013

San José

Perdón por el retraso, porque esta entrada tenía que haber salido ayer, pero fue cuando la escribí. Para comprender la figura de San José hay que ponerse en su época y en su lugar de nacimiento. Para un hombre por entonces el matrimonio era algo sagrado y la fidelidad algo esencial. De hecho, a las mujeres adúlteras se las condenaba a morir lapidadas, a pedradas. Por eso cuando San José supo que María estaba embarazada y no podía ser suyo, pensó en repudiarla en secreto, para poder evitar la boda sin condenarla a muerte, porque la apreciaba. Sólo eso ya demuestra que era una buena persona. Era una decisión muy arriesgada incluso para él.

Sin embargo, cuando en sueños el ángel le dice que María es inocente, San José decide llevarla a su casa y por tanto, reconocer a ese niño como suyo y hacerse cargo de su manutención y cuidado. Además, siguiendo la doctrina de la Iglesia, San José renuncia también a tener relaciones sexuales con María, ya que es la madre del hijo de Dios. Más tarde, cuando se ven obligados a viajar a Jerusalem para el censo, y después a huir a Egipto porque Herodes les está buscando, San José es ése hombre que encarna todas las virtudes de un buen esposo y padre. Los protege, los apoya y cumple con su papel sin quejarse y sin pedir nada a cambio. Es un gran ejemplo a seguir.