Hace tiempo en el diario de un superehore leí una frase que me gustó mucho. Decía algo así como que algunas canciones existen desde siempre y sólo esperan a que alguien las escriba. Yo siento mucho eso últimamente. Hay canciones que me parecen tan perfectas y me llegan tan hondo que parece que tuvieran que existir independientemente del autor. No es que sean obras de arte, pero expresan exactamente lo que siento en un momento determinado. Siempre me pregunto cómo se puede hacer algo nuevo cuando parece que todo está ya inventado, pero resulta que siguen saliendo canciones que me tocan el alma.
Eso me pasa especialmente con algunas canciones religiosas, pero incluso el rock duro puede causar esa sensación. Por eso pienso que la música tiene algo de mágico o sobrenatural. Es capaz de conectar con nuestro yo más interno, incluso sin necesidad de palabras. De hecho la música y la religión son las manifestaciones más antiguas del hombre y cualquier persona en cualquier lugar del mundo tiene las suyas propias. Cuando se juntan ambas cosas ya es el éxtasis. La gente se sorprende de que me guste tanto la música actual, pero este sentimiento es independiente de épocas y estilos. Es algo inexplicable.