El hombre es un animal social y por ello se deja influir mucho por el entorno en el que vive. De ahí que, la publicidad, por ejemplo tenga un efecto enorme sobre la sociedad y también lo que sale en los medios de comunicación. Aunque todos digamos que tenemos las cosas muy claras, lo cierto es que cuando ves algo a diario acabas por acostumbrarte y considerarlo normal. Por eso, cuando mis hijos eran pequeños yo les grababa dibujos animados apropiados y se los ponía después, en lugar de dejar que vieran cualquiera en cualquier momento. De ese modo me aseguré de que no pasaran por Bola de dragón y Shin Chan, que era lo que se llevaba entonces.
En su lugar conocieron los Pitufos y la abeja Maya. Así todo. Yo creo que no existen programas inofensivos. Algunos como Sálvame o Mujeres y hombres y viceversa, son un auténtico ejemplo de lo que no se debe ver, y también son los que tienen mayor audiencia, me temo. Porque para empezar muestran precisamente la manera en que no deberían relacionarse las personas: a gritos y faltándose al respeto. Además, se nutren de la vida privada de la gente, que debería ser eso, privada. En conclusión: son un compendio de antivalores. Y parece que no, pero cuando te rodeas de gente así, a todos se nos pega algo aunque no lo creamos.