Me pregunto de dónde vendrá esta frase, de algún entorno rural supongo. Quiere decir que todos pasamos por los mismos problemas. Un par de veces en mi vida he conocido a esta clase de personas que jamás reconocen un error o una debilidad. Todo lo que pasa en su casa es bueno y siempre huele a flores frescas. Tengo comprobado que suelen ser las personas que tienen más problemas precisamente en sus relaciones cotidianas. Mi vecina de arriba, por ejemplo, hablas con ella por la calle y parece que todo es un lecho de rosas, pero habría que escuchar los gritos que se oyen a través del techo de mi piso.
Otros en cambio somos tan tontos -no hay otra definición- que vamos mostrando nuestras debilidades a todo el mundo. Así siempre tienen por dónde atacar. Además al final damos la sensación de ser los más "pringados", aunque en el fondo las cosas no nos vayan tan mal, o nos compense personalmente. Por eso no se puede uno fiar mucho de las primeras impresiones. Yo, cuando alguien intenta convencerme de lo bien que le va todo, desconfío en principio. Porque a nadie nos va tan bien, todos tenemos fantasmas en el armario, todos estamos frustrados en algún sentido, y las familias que no discuten nunca es porque no se relacionan entre ellos.