Entrando en otro debate hoy me he acordado de un tema del que no pensaba hablar, pero bueno, ya me ha entrado la espinita. Se trata de la película Ocho apellidos vascos. Yo pensaba verla porque me habían hablado muy bien de ella, pero ya no pienso ir. Se debe a las declaraciones del director que ha dicho: “Nos habían advertido que a los vascos les gusta mucho reírse de sí
mismos desde dentro, que, cara afuera, era otra cosa. Esta película
demuestra que no es así. Pero me gustaría ver si por parte de los españolistas más exaltados admitirían una parodia así. Me da la sensación que no”. No sé por qué será que, cuando te insultan, te amenazan e incluso matan a tus seres queridos, la gente suele perder el sentido del humor.
Se ve que las víctimas son unos aburridos, que se pasan el día lamentándose en lugar de hacer bromas sobre Otegui. Eso me recuerda un chiste que no me gusta nada, porque yo soy amante de los animales. Se trata de un científico que coge una araña, la pone en la mesa y la llama, y la araña viene. Así que le quita una pata, y la llama otra vez y va. Le quita dos patas, tres, cuatro, cinco, seis y siete y sigue yendo arrastrándose. Y cuando le quita la última no se mueve. Así que el científico escribe en su cuaderno: conclusión: la araña sin patas es sorda. Es extraño pero a los que nos pasamos el día viendo fotos de bebés descuartizados el tema del aborto tampoco nos hace ninguna gracia. Debe ser un efecto secundario, como lo de la araña sin patas.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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martes, 15 de abril de 2014
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