y conforme a tu palabra concédenos la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Esta alocución de la misa me parece fundamental. Porque casi cada día recibo comentarios hablando de los errores que han podido cometer miembros de la Iglesia Católica. Pero la iglesia la formamos mil millones de personas. Lo que sería realmente extraño es que no hubiera nadie malo o equivocado entre nosotros. No sé por qué hay quien considera que como Jesucristo era sin duda santo, todos tenemos que serlo. Pero las cosas no funcionan así. Hablamos de seres humanos muy variados, de distintas edades orígenes e historia. Incluso los cristianos consagrados están sujetos al pecado.
Esto me recuerda la teoría del buen salvaje, según la cual los indígenas americanos, por ejemplo eran sabios benevolentes a los cuales los españoles masacraron por entretenimiento. Eso se estuvo defendiendo durante siglos, hasta que los propios descubrimientos arqueológicos demostraron su afición a los sacrificios humanos, especialmente de niños, así como la costumbre de comerse parte del cuerpo de sus enemigos. Tampoco los exterminamos (a la vista está). Así que, no se deben sacar conclusiones precipitadas sobre un colectivo, ni para bien ni para mal. Los cristianos procuramos seguir las enseñanzas de Jesucristo, pero somos falibles. A algunos les pierde la ambición, la soberbia o incluso la lujuría, pero no por ello se puede descalificar a todos.