No me refiero a ciertos comentaristas.;) Desde que recuerdo siempre me han fascinados los animales. Cuando era niña me gustaba jugar con los bichos bola y las lombrices que había en la terraza de mis padres. No les hacía ningún daño. También cogía saltamontes en los paseos por el campo. Y las mariquitas me encantaban. Todavía hoy me siguen gustando los insectos. Ayer tuve que sacar un escarabajo grande de la terraza, para que no se lo comiera el gato. También encontré un bicho blanco, alargado y con patas. Lo llevé al veterinario y me dijo que no era un parásito animal sino un insecto de las plantas. Que echara un insecticida en nuestra terraza, pero la verdad es que me da lástima.
Tenemos una telaraña también con una araña bastante grande, y no quiero matarla. Si acaso la sacaría fuera por el balcón. Prefiero los remedios naturales a los químicos y qué mejor que una araña... Una vez tuve dos y criaron. Una de ellas llevaba las arañitas a cuestas y la tuve que sacar de casa, por miedo de que se me llenara todo el piso de crías. Yo, en ese sentido soy bastante budista, o jainista, creo que se llaman los que caminan con cuidado para no pisar ninguna hormiga. Hasta las cucarachas me gustan; no en mi casa, evidentemente. Cuando digo que respeto la vida, me refiero a la Vida con mayúsculas, desde la más insignificante a la humana. Es el mismo milagro siempre y en todas partes.