Siguiendo con el post anterior, de verdad que no entiendo cómo tanta gente ve esos programas de televisión, que se pueden dividir en: de cotilleo, de cocina o de música. Los primeros no dejan títere con cabeza incluso entre los propios contertulios. Los otros básicamente se dedican a destripar a los concursantes ante el público. Esto tiene una estrategia: primero los alaban y dejan que se hagan ilusiones, para a continuación ponerlos verdes y dejarlos hechos una piltrafa. Lo que siempre me pregunto es quién juzga a los jueces porque sobre gusto no hay nada escrito, y a menudo parece que el que tiene que decidir es un aficionado más.
Yo no puedo ver más de cinco minutos de esos programas porque me solidarizo con el concursante inmediatamente y lo paso mal. Sin embargo, se ve que hay muchos espectadores que son vampiros emocionales, que se alimentan de la ilusión, el miedo, la frustración y la rabia de las personas que participan. Eso me hace pensar que realmente deben tener unas vidas muy vacías si necesitan de emociones ajenas. Cuando veo algún programa de estos y escucho que son los de más audiencia, me preocupa un montón pensar que la televisión viene a ser un barómetro de la sociedad y esto es lo que tenemos actualmente.