Sin duda es cierto, pero a veces hay cosas que preferirías no saber. Es inevitable que tu cerebro vaya absorbiendo experiencias y datos de todo lo que ocurre alrededor. A veces esto te hace sentir un poco saturado. Hoy en día tenemos demasiada información pero muy superficial. Se debe a la costumbre de leer sólo los titulares de las noticias. Yo también lo hago. Y luego las redes sociales con su número determinado de caracteres que impiden que se pueda tener una información veraz y detallada sobre cualquier asunto. Así todo se queda en cuatro frases destacadas y luego la gente extiende rumores y noticias que sólo son verdad a medias.
Por ejemplo, respecto del Papa Francisco, algunos medios progresistas se pasan el día sacando frases de contexto para dar a entender que a la Iglesia ya no la va a conocer ni su madre con este pontificado. Sin embargo, lo cierto es que este Papa defiende los mismos postulados que los anteriores respecto al divorcio, el aborto o la homosexualidad. Simplemente prefiere hablar de otros temas y hacer gestos mediáticos que son muy bien recibidos por los no creyentes, como el hecho de renunciar al coche oficial. Pero eso no son más que detalles que no afectan a lo esencial. Hay que saber distinguir lo básico de lo superfluo.