Significa que las soluciones a corto plazo no sirven de mucho. Por ejemplo, cuando se trata de educación. En las últimas leyes se han dado facilidades a los chicos para que pasen de curso con varias asignaturas suspendidas. Se supone que así les animan a seguir adelante. Pero si ya les cuesta llevar un curso normal, les costaría más aún sacarlo con asignaturas atrasadas porque no tienen los conocimientos básicos a partir de los cuales se desarrolla el temario. Creo que es algo evidente. Por tanto, la política cortoplacista no funciona. Tampoco en economía, donde las soluciones temporales no mejoran la situación general.
Los políticos tienen mucha afición a desarrollar programas de cara a las siguientes elecciones generales y así no es de extrañar que no salgamos adelante. Hay que procurar tener una cierta estabilidad en el país, que no dependa de los cambios del partido en el gobierno. También en la vida diaria conviene tener una cierta rutina que te asegure el bienestar a largo plazo y no ir improvisando con el riesgo de acabar mal. La madurez consiste también en eso, en saber planificar tu vida, tus fuentes de ingresos y tus relaciones durante años. Llevar una vida inestable puede ser estimulante pero no resulta práctico.