Curiosa expresión que se refiere al llanto falso, porque cuando los cocodrilos parece que lloran realmente no lo están haciendo. Llorar lágrimas de cocodrilo consiste en lamentarse por algo que realmente no te importa demasiado. Hay programas de televisión como Sálvame donde todo es falso: la risa, el llanto y hasta los enfados. Realmente se trata de un gran escenario donde unos egos sobrealimentados compiten a ver quién dice la última palabra. Se podría utilizar para hacer un trabajo de psiquiatría por lo menos. Empezando por Jorge Javier. Quien le recuerda cuando empezó no reconoce al personaje en el que se ha convertido. Han creado un monstruo.
Sin embargo, no se sabe si esas personas son de verdad tan estrambóticas o se trata de un papel que juegan por el suculento sueldo que les pagan. De manera que incluso cuando discuten me pregunto si al salir de plató se felicitan por lo bien que han calentado a la audiencia. Y lo triste del asunto es que funciona. Ese programa es uno de los de más éxito en la televisión actual. Entonces me pregunto si los telespectadores son conscientes de que se trata de un gran montaje o si se creen toda la historia. En cualquiera de los dos casos resulta preocupante que eso sea el alimento intelectual de nuestra sociedad. Estamos apañados. (Expresión que significa que tenemos un problema).
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 18 de febrero de 2015
miércoles, 29 de octubre de 2014
Sálvame de Jorge Javier Vázquez
Si hay un programa de televisión que refleja exactamente todo lo que me desagrada de la sociedad en que vivimos es precisamente Sálvame. Su presentador, ha conseguido hacer todo un personaje de sí mismo, lo cual tiene cierto mérito si no fuera porque no me gusta nada. Esos gestos, esas poses dignas de Raphael, esas pausas dramáticas para acabar diciendo algo sin importancia. Cualquiera diría que me paso el día viendo el programa, pero es que bastan cinco minutos para hacerse una idea de todo lo demás. El resto son insidias y piques entre los propios tertulianos propiciados habitualmente por el propio Jorge Javier.
Todo por la audiencia, debería llamarse el programa. Un sitio donde se encubra a los famosos para luego arrastrarlos por el barro a las primeras de cambio. Un lugar donde el único valor duradero es el dinero y la fama. Un programa donde todo se opina y todo el mundo opina sobre lo que sabe y lo que no sabe, y lo que ha oído y lo que le han contado. Y, lo peor de todo, una auténtica mina de oro, porque resulta que eso es lo que vende. La verdad es que prefiero no pensar mucho en ello, pero a su lado los programas de triunfitos o de cocina son auténticos templos del saber. Y ante todo esto me preocupa seriamente el futuro de las nuevas generaciones de españoles.
Todo por la audiencia, debería llamarse el programa. Un sitio donde se encubra a los famosos para luego arrastrarlos por el barro a las primeras de cambio. Un lugar donde el único valor duradero es el dinero y la fama. Un programa donde todo se opina y todo el mundo opina sobre lo que sabe y lo que no sabe, y lo que ha oído y lo que le han contado. Y, lo peor de todo, una auténtica mina de oro, porque resulta que eso es lo que vende. La verdad es que prefiero no pensar mucho en ello, pero a su lado los programas de triunfitos o de cocina son auténticos templos del saber. Y ante todo esto me preocupa seriamente el futuro de las nuevas generaciones de españoles.
martes, 15 de noviembre de 2011
La Noria versus Sálvame
Me llama mucho la atención el escándalo que se ha organizado en torno al programa de la Noria, con motivo de haber pagado a la madre de un convicto para que diera su opinión. No es que me parezca bien, pero al parecer ya había ido a otros programas. Además, no sería la primera vez que pagan a alguien poco recomendable... En fin, que me parece un ataque de puritanismo bastante hipócrita por parte de unas marcas que no tienen escrúpulos en apoyar otros programas. Por ejemplo, Sálvame que es un ejemplo de todo lo que no se debería hacer o decir en un plató de televisión. A mí me parece un corral de pavos reales donde cada cual pretende quedar por encima del resto a cualquier precio.
De hecho, la Noria al menos pretendía ser un programa de debate. Sálvame es una especie de concurso donde gana puntos el más grosero, desagradable y chillón de los participantes. Además, sus temas de conversación se limitan a juzgar las vidas ajenas a menudo sin datos contrastables, lo cual les origina múltiples querellas. Sin embargo, no se puede negar que esos programas existen porque la gente los sigue. Me imagino que deben ser personas con una vida muy vacía ya que necesitan alimentarse de emociones ajenas. Yo, alguna tarde aburrida he intentado seguirlo, pero me resulta imposible. Si no queremos telebasura, de acuerdo, pero habría que acabar con toda, no sólo con una parte.
De hecho, la Noria al menos pretendía ser un programa de debate. Sálvame es una especie de concurso donde gana puntos el más grosero, desagradable y chillón de los participantes. Además, sus temas de conversación se limitan a juzgar las vidas ajenas a menudo sin datos contrastables, lo cual les origina múltiples querellas. Sin embargo, no se puede negar que esos programas existen porque la gente los sigue. Me imagino que deben ser personas con una vida muy vacía ya que necesitan alimentarse de emociones ajenas. Yo, alguna tarde aburrida he intentado seguirlo, pero me resulta imposible. Si no queremos telebasura, de acuerdo, pero habría que acabar con toda, no sólo con una parte.
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