El otro día decía que no me parece bien meter a niños en los concursos televisivos. En general creo que no se debería implicar a los niños en actividades laborales de cara al público. Es el caso de algunos actores y cantantes que han empezado a trabajar en la niñez. Comprendo que a veces necesitan niños en las películas, pero habría que intentar que fuera algo puntual y no afectara tanto a sus vidas. Ya sé que es difícil. Luego muchos de esos niños acaban siendo ídolos rotos, como es el caso ahora de Myley Cyrus y Justin Bieber. Es una pena ver cómo el poder y la fama acaban corrompiendo a estos jóvenes.
Es lo que tiene poner a alguien en un pedestal, más aún cuando ni siquiera ha madurado todavía. Lo difícil es que no pierdan la cabeza. Tienen demasiado dinero y se mueven en un mundo de adultos con lo que supone de relación con el sexo, el alcohol y las drogas, cuando todavía no tienen ningún autocontrol. También le sucedió a Britney Spears y acabó con problemas mentales hasta el punto de perder la custodia de sus hijos. Crecen demasiado deprisa, rodeados de personas que no hacen más que manipularlos y halagarlos. Pierden el contacto con el mundo real. Sus padres deberían tenerlo en cuenta antes de embarcarlos en estas aventuras.