Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Cuadro pintado por mi hija pequeña
domingo, 2 de agosto de 2015
Contra la depilación de las piernas
Por qué decidí dejar de depilarme las piernas
Yo también escribí algo parecido hace años, aunque lo mío tiene poco mérito porque tengo poco vello y rubio, pero la intención es lo que cuenta.
Suzannah Weiss
Mi iniciación en el ritual femenino de la depilación fue a mis
once años en una salida de campamento. Como si se tratara de una
ceremonia, mis compañeras
de habitación trajeron de manera furtiva baldes, espuma y cuchillas
de afeitar y organizaron una especie de “fiesta de la depilación” el fin
de semana por
la tarde. Yo y otras chicas tardías nos quedamos sentadas en
silencio y observamos el ritual, nos sentíamos demasiado avergonzadas
como para preguntarles a
nuestras madres pero éramos lo suficientemente obedientes como para
no participar sin su permiso.
Suzannah Weiss habla en primera persona sobre la depilación. (Foto: Suzannah Weiss)
Ese verano me obsesioné con la idea sacarme el pelo de las piernas y
con lo femenina que me vería luego de comenzar a afeitarme. Mi amiga y
yo solíamos
sentarnos en la playa y amontonábamos arena sobre nuestras piernas
para después quitarla usando conchas a modo de cuchilla de afeitar. Era
una manera de
prepararnos para el ritual que pronto adoptaríamos. Sin embargo,
cada vez que resolvía preguntarle a mi madre sobre ello, me asustaba y
me quedaba sin
palabras, creía que pensaría que era demasiado chica como para tener
unas piernas adorablemente lisas.
En aquel entonces, daba por hecho que algún día me afeitaría las
piernas, la cuestión era cuándo. Lo di por sentado, como si las piernas
sin pelo fueran
una característica biológica de la mujer adulta, de modo que yo
revelaría mi verdadera naturaleza cuando eliminara la capa de vello que
cubría mis piernas.
El problema era que, en realidad, nunca sentí que afeitarme las
piernas fuera algo natural. No recuerdo bien cuando comencé a hacerlo,
pero fue alrededor
de mis 13 años y probablemente utilicé una cuchilla de afeitar que
encontré en el cuarto de baño, sin consultar a mi madre. Cuando pasé la
cuchilla por mis
piernas por primera vez tuve una sensación muy agradable de frescura
y suavidad, pero luego le sucedió un período largo en el que cuando
tocaba mis piernas
las sentía espinosas. También pasé por los cortes y el ardor, por no
mencionar el tiempo extra que tuve que sumarle a mis duchas, que ya de
por sí eran
largas.
Como no podía soportar el rechazo social que implicaba tener unas
piernas diferentes, me acostumbré a las molestias físicas del afeitado,
hasta que llegué
a la universidad. A medida que fui tomando conciencia de la excesiva
cantidad de normas estéticas que nuestra sociedad les impone a las
mujeres, comencé a
molestarme al pensar que algo tan inofensivo como el vello corporal
había sido motivo de tanta preocupación. Me di cuenta de que depilarse
las piernas para
que sean más suaves es algo que se hace para agradar a los hombres,
no para gustarse a una misma. Aunque algunas mujeres dicen que se
afeitan para
complacerse a sí mismas, supongo que son capaces de tomar esa
decisión de manera autónoma y no como respuesta a la presión social.
Después de todo, los
hombres nunca fueron considerados ordinarios o sucios por tener más
vello corporal.
Dejé de afeitarme de una vez por todas en mi primer año de
universidad y, sorprendentemente, nadie me dijo nada, al menos
abiertamente. Uno de mis novios
me llegó a decir que le encantaban mis piernas al natural porque eso
significaba que yo me preocupaba más por mí misma que por seguir
ciegamente las
convenciones sociales. Otro de mis novios, cuando le mencioné que me
sentía acomplejada por mis piernas, me dijo que era absurdo que me
sintiera así
porque, a fin de cuentas, mis piernas eran menos velludas que las
suyas.
Sin embargo, he llegado a tomar la decisión de no salir con hombres que habían respondido afirmativamente a la pregunta “
¿Crees que las mujeres tienen la obligación de mantener sus piernas depiladas?
” de la página web de citas OkCupid. Para mí es una medida
muy fiable para determinar cuánto respeta un hombre a las mujeres, según
si opinan que
ellas tienen la obligación de tener un aspecto que les agrade solo
para satisfacerlos. Cuando le pregunté a un chico por qué había
respondido que sí a esa
pregunta, me contestó: “Dormir con una chica sin depilar me resulta
desagradable e incómodo”. Todavía pienso en ello: si le parece incómodo
estar con
alguien que tiene pelo en el cuerpo, ¿por qué no se afeita él?
En realidad, el vello de las piernas no es molesto al tacto. En todo
caso, es más incómodo entre cada afeitado, cuando pincha. Si no fuera
así,
escucharíamos muchas más quejas del vello corporal de los hombres.
Además, el vello de las piernas no hace que el cuerpo huela mal, como
ocurre con las
axilas. En mi opinión, y en la de todas las mujeres que vivieron antes
de que afeitarse las piernas se convirtiera en una tendencia en el siglo XX,
no tener las
piernas depiladas no es necesariamente poco atractivo. Afeitarse las
piernas es una decisión subjetiva que solo concierne al dueño de las
mismas.
De más está decir que depilarme no significó la entrada mística al
culto a la feminidad que yo esperaba. En cambio, dejar de afeitarme sí
que me hizo
sentir más madura porque elegí lo que tenía más sentido para mí y
rechacé un doble estándar ilógico pero muy arraigado.
Yo creo que cada persona tiene que evaluar lo que hace o deja de hacer. Lo que es yo no me depilo las piernas. Pero sí lo he hecho en alguna ocasión bien particular. Una es lo que es, para qué darle tantas vueltas...y además sufrir el tirón de pelos.
Yo no me quito los vellos, sobre todo por desorganizada y flojilla.
ResponderEliminarYo creo que cada persona tiene que evaluar lo que hace o deja de hacer.
ResponderEliminarLo que es yo no me depilo las piernas. Pero sí lo he hecho en alguna ocasión bien particular. Una es lo que es, para qué darle tantas vueltas...y además sufrir el tirón de pelos.
Yo sólo me depilo en ocasiones especiales y con maquinilla. Besos.
ResponderEliminarYo uso crema cuando lo hago. BESOS.
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