Se refiere a no trabajar, no dar ni golpe, ser un vago. Es lo que se dice de los funcionarios con bastante razón. De acuerdo que siempre hay las excepciones que trabajan un montón, pero la mayoría apenas hacen cinco horas de trabajo diarias con su pausa para el desayuno de una hora. Luego se quejan de que ganan poco; naturalmente, porque producen poco. Siempre ha habido exceso de funcionariado en España pero ahora con la crisis hace tiempo que no salen oposiciones, así que me imagino que a algunos se les acabó el chollo. Además tienen muchas más vacaciones y días de libre disposición que en la empresa privada y pueden salir cuando quieran.
Por no hablar del seguro médico privado a precio de público y ventajas en otros medios. Yo me presenté a una oposición hace unos veinte años. También quería formar parte del sistema, la verdad. Pero fallé porque no me había preparado bien la mecanografía. Si no es por eso probablemente ahora estaría defendiendo el trabajo de los funcionarios porque a nadie le amarga un dulce. A mí no me importa que trabajen menos horas. Lo que me molesta es que se quejen. Porque, caramba, mi marido trabaja más de ocho horas diarias y no le pagan extra, pero resulta que le consideran un trabajador igual que los que no dan palo al agua.