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Nubes sobre el Mar

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miércoles, 13 de junio de 2012

Al límite

A mi gato le gusta jugar a atacar y generalmente no nos hace ningún daño pero, de vez en cuando, se emociona y echa un mordisco fuerte. Todos los dueños de gato llevamos esas "medallas". El caso es que, cuando el gato está a punto de atacar, asusta un poco y sientes la tentación de retirar el brazo, pero no puedes porque forma parte de un juego que juegas voluntariamente. Estaba pensando en que hay muchas situaciones parecidas en la vida, cuando tienes que mantener una posición pero no sabes hasta qué punto. Con los hijos, por ejemplo: dónde está el límite entre educar, consentir o tiranizar. En la relación de pareja: hasta dónde debes comprender o aceptar. En el trabajo: que es lo admisible o inadmisible en un entorno laboral.

En el blog: cómo se puede dar claramente una opinión sin ofender a nadie. Cómo admitir comentarios sin sentirse a veces ofendido. Este tira y afloja a veces llega a agobiarme. ¿Dónde está el límite entre dar una opinión y no parecer intransigente?. Me gustaría ver la línea que separa lo correcto de lo incorrecto. Todo sería mucho más fácl entonces; también más previsible y aburrido. Supongo que tendremos que seguir improvisando cada día, con la pareja, con los hijos, con los amigos, los conocidos..., por el procedimiento de prueba y error. Pero tampoco vale el método científico, porque las mismas acciones suelen dar resultados diferentes cada vez en la vida. Como mi gatito, que a veces nos hace daño y otras no.