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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 6 de julio de 2015

Mi gozo en un pozo

Expresión que se utiliza cuando algo que has planeado y te hacía sentir bien, se estropea. Mi gozo está habitualmente en un pozo porque éste es el diario de una mujer depresiva. El otro día me decía una amiga que no debo sentirme culpable por estar así porque es una cuestión química. Creo que tiene razón, que no se trata tanto de mi actitud como de un desequilibrio biológico. Las circunstancias a veces no ayudan demasiado pero tengo comprobado que tampoco depende mucho de cómo me vayan las cosas, sino que simplemente estoy falta de energía vital porque sí y no vale la pena darle más vueltas, si me va a dar lo mismo.

Sin embargo, de vez en cuando hay comentaristas que me acusan de ser débil y hundirme con casi nada, o incluso de ser egoísta y no pensar más que en mis penas. Eso es una gran injusticia porque precisamente a mí lo que más me duele son los problemas ajenos. Si sólo fuera por los míos realmente no tendría motivos para sentirme mal. La cuestión es que cargo a cuestas los sufrimientos de todo el mundo. Soy así desde pequeña. Y como siempre habrá algo o alguien pasándolo mal, lo mío tiene poco arreglo. Yo rezo a menudo pero casi nunca por mí. Tengo una lista completa de intenciones ajenas. No hay miedo de que se me acaben.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La esperanza

Cuando las cosas se ponen difíciles y las situaciones se alargan en el tiempo, resulta difícil mantener viva la esperanza. Yo me agarro a la fe y a la oración (que no falte). De hecho rezo varias veces al día. Pero, aún así, supongo que hay cosas que están fuera de nuestro alcance por razones que no somos capaces de comprender. Igual que hay tantos procesos en el cuerpo humano de los que apenas intuimos su funcionamiento. Cultivar la esperanza debería ser una obligación para toda persona, y más para un cristiano. La otra alternativa es aislarse de todo y de todos. De ese modo, te vuelves un ser insensible a quien nada le afecta; pero eso no es vida: es vegetar dejando pasar el tiempo hasta su fin natural o el suicidio.

Sin embargo, como todo en la vida, es más fácil de teorizar que de llevar a cabo la esperanza. Hay momento en los cuales el corazón puede al cerebro y la reflexión no sirve de nada; ni tampoco los buenos consejos de aquellos  que se preocupan por ti. Pero la esperanza es como el nuevo amanecer que siempre sigue a la larga noche. Sabes que siempre vuelve y ese conocimiento te sostiene en los momentos más duros. Aún sabiendo que hay problemas cuya solución no verás en tu vida, no queda más remedio que aprender a vivir con ello. Más que nada, porque no estás solo. Otros dependen de ti y de tu estado de ánimo. Por eso, a veces me gustaría tener una goma para borrar todo lo que me obsesiona, conservando lo que me hace feliz. Pero, como eso es imposible, no me queda más remedio que aferrarme a la esperanza como a un clavo ardiendo.