La mayoría de las personas nos limitamos a defender unas ideas en familia o en el entorno cercano y no queremos implicarnos más. Igual que cuando voy a clase de inglés, me gusta mucho oír a otras personas hablar pero me cuesta hacerlo yo. Prefiero permanecer al margen. Tengo vocación de espectadora. Siempre he sido así desde pequeña. Sin embargo la vida me ha ido poniendo en situaciones en las cuales no he tenido más remedio que dar un paso adelante y ofrecerme voluntaria. Cuando se trata de visitar a mis padres, por ejemplo, no era lo mismo hablar por teléfono que presentarse allí en su casa.
En la clase de inglés he intentado escaquearme lo más posible pero no me queda más remedio que hacer exámenes orales como los demás. Ya os he contado que ahora voy a muchas manifestaciones, cosa que no había hecho nunca. Siempre dejé que otros me representaran. También en el blog tuve que tomar una posición activa y ahora más especialmente con el tema del aborto. Me he implicado con los más pobres a través de una ong. He tenido que tomar parte activa en la educación de mis hijos. Incluso he ayudado en alguna causa más. Hay veces en que no queda más remedio que dar la cara por lo que te importa.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 14 de marzo de 2014
martes, 4 de junio de 2013
Ideas del siglo pasado
Iba paseando el otro día, cuando pasé junto a dos hombres más o menos de mi edad y uno le estaba diciendo al otro: es que no se puede seguir defendiendo ideas del siglo pasado... No sé de qué hablaban, aunque me lo imagino. Como me cogió un poco despistada, le dije a mi hija pequeña: el siglo pasado fue hace treinta años; y ella me contestó: no, sólo hace trece. Eso me dió que pensar. Es cierto que hay gente que piensa que desde el cambio de siglo ya no sirven las ideas, tradiciones y usos que nos habían servido hasta hace sólo trece años. Ha habido un vuelco social importante en la sociedad española, un giro a la izquierda; de modo que incluso algunos de los que se consideraban conservadores ahora aceptan premisas "progresistas" como el aborto.
Creo que es un fenómeno que se ha producido con más fuerza en nuestro país que en otros cercanos. Lo extraño es que realmente todos los mayores de trece años somos del siglo pasado y nos hemos criado en un ambiente muy diferente. ¿Qué ha pasado en tan poco tiempo, menos de una generación, para que de pronto las viejas ideas de siempre ya no sirvan?. En otras palabras, ¿qué nos hace pensar que por el cambio de siglo nos hemos vuelto más sabios que todas las generaciones que nos precedieron. Creo que sólo se trata de un exceso de vanidad. Defender las ideas pretéritas es apostar por lo que sabemos que ha funcionado bien hasta ahora, es honrar la memoria de nuestros antepasados, que no estarían todos equivocados. Yo soy una mujer del siglo XX.
Creo que es un fenómeno que se ha producido con más fuerza en nuestro país que en otros cercanos. Lo extraño es que realmente todos los mayores de trece años somos del siglo pasado y nos hemos criado en un ambiente muy diferente. ¿Qué ha pasado en tan poco tiempo, menos de una generación, para que de pronto las viejas ideas de siempre ya no sirvan?. En otras palabras, ¿qué nos hace pensar que por el cambio de siglo nos hemos vuelto más sabios que todas las generaciones que nos precedieron. Creo que sólo se trata de un exceso de vanidad. Defender las ideas pretéritas es apostar por lo que sabemos que ha funcionado bien hasta ahora, es honrar la memoria de nuestros antepasados, que no estarían todos equivocados. Yo soy una mujer del siglo XX.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Inseguridad
Soy una persona muy insegura, pero no por mis ideas. Realmente es contradictorio, porque estoy muy convencida de lo que pienso. Lo que no estoy segura es de estar yo personalmente a la altura de la misión. Es decir, que no me veo capacitada para explicar mis pensamientos o para hacer comprender a otros mi postura. La experiencia me ha demostrado que, así como en mi mente está todo muy claro, a la hora de pasar al papel muchas veces me acaban malinterpretando. Supongo que es inevitable, son cosas que pasan... Pero a mí me hace dudar de mí misma, no de los principios que rigen mi vida, sino de que sea capaz de estar a la altura.
Creo que al pasar de la teoría a la práctica no dejo de ser una persona mediocre, una esposa normal, una madre del montón, un ama de casa corriente, tirando a básica. A pesar de que conozco cinco idiomas, no soy capaz de hablarlos con soltura. He publicado diez libros que no se venden. Fui una secretaria despistada, una estudiante de aprobados, una niña con pocos amigos. Mi vida nunca ha pasado del término medio para abajo. En algunas cosas, como el deporte, muy para abajo. Así que no es de extrañar que cualquier imprevisto me desmoralice. A veces pienso que realmente sólo sirvo para hacer lo que hago, y no siempre.
Creo que al pasar de la teoría a la práctica no dejo de ser una persona mediocre, una esposa normal, una madre del montón, un ama de casa corriente, tirando a básica. A pesar de que conozco cinco idiomas, no soy capaz de hablarlos con soltura. He publicado diez libros que no se venden. Fui una secretaria despistada, una estudiante de aprobados, una niña con pocos amigos. Mi vida nunca ha pasado del término medio para abajo. En algunas cosas, como el deporte, muy para abajo. Así que no es de extrañar que cualquier imprevisto me desmoralice. A veces pienso que realmente sólo sirvo para hacer lo que hago, y no siempre.
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