El otro día oí que cada familia española tira algo así como ochenta kilos de comida al año. Teniendo en cuenta que en mi casa no se tira más de un kilo, me pregunto cuánto tirarán algunos para que salga así la media. Luego hay que sumar los alimentos que nunca llegan al supermercado porque se desechan antes, y los que caducan. Con toda esa comida se podría acabar con el hambre en el mundo. Es algo escandaloso. Yo siempre lo pienso cuando voy a un restaurante y me ponen esos platos que es imposible acabar y me siento mal por tener que dejarlos. Afortunadamente yo como pocas veces fuera y ahora procuro compartir la comida.
Lo que no me cabe en la cabeza es que se tire lo que ha sobrado a mediodía. A mí me enseñaron a comer todo lo que se pone en el plato. Si quieres menos, te sirves menos y listo. Y las sobras son para la cena. Nosotros no tiramos prácticamente nada. Me parecería inmoral, más ahora que soy voluntaria de Manos Unidas. No puede ser que se estén fabricando excedentes para luego tirarlos mientras existe tanta gente necesitada, incluso en España. Además el transporte de alimentos desde lugares lejanos también encarece el producto y contamina. A ver cuando aprendemos a consumir de forma responsable como ya hacen en otros países europeos.