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Nubes sobre el Mar

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Derechos y torcidos

Hace tiempo escribí sobre un anuncio que decía: tengo derecho a tener unas gafas de marca. Ahora lo han cambiado un poco y dice: quiero tener varias gafas de marca, para que me combinen con la ropa. Como se puede ver, unas reivindicaciones muy justas. Hay derechos en la vida que son irrenunciables, como son los derechos humanos, principalmente a la vida o a la justicia o la educación. Sin embargo, todo derecho lleva implícita una obligación. Por ejemplo: para hacer uso de los servicios estatales de salud se supone que tienes que cotizar a la Seguridad Social y para tener derecho a lo demás deberías haber pagado impuestos.

Porque el caso es que nuestros derechos dependen de la posibilidad real de llevarlos a cabo, que a su vez depende de nuestra cotización. No podemos decir que tenemos derecho a una casa si no estamos dispuestos a trabajar y ganar de dinero para pagarla. No tenemos derecho a un coche o a tener el carnet de conducir. Eso tiene que ganárselo cada uno. Nuestros hijos no tienen derecho a paga, sino que los padres son libres de dársela si consideran que se la merecen. No tenemos derecho a tener hijos. Tenemos esa posibilidad junto con la obligación ineludible de cuidar de ellos. Es decir, los derechos se los tiene que trabajar cada uno, y siempre que no choquen con derechos ajenos.