Me duele hasta escribirlo... Desde hace unos años se está comercializando en España esta carne incluso en las grandes superficies. A mí la verdad eso me suena como comer perro o gato. Un caballo es un animal sociable con quien una persona puede establecer una relación de afecto profunda y duradera. Un potro, además, es la cría de un caballo; un cachorro de un animal de compañía. Cuando yo era pequeña a veces se encontraba en el mercado carne de caballo viejo, pero no me explico esta nueva afición ni conozco a nadie que consuma eso. En mi caso, ni siquiera como cordero lechal, ternera blanca, ni cochinillo, porque me dan pena. Además me parece un desperdicio comerse tan joven a un animal que puede llegar a multiplicar varias veces su peso.
Ya sé que la gastronomía tradicional prepara platos deliciosos con esos ingredientes y forman parte de la cultura de algunos lugares. Sin embargo, yo como gente de ciudad siempre he encontrado esos guisos poco apetecibles. Las chuletas de cordero apenas tienen carne y el cochinillo sólo podría comerlo sin verlo. Sé que está bueno porque lo tomé de pequeña, pero nunca más. Pero, al fin y al cabo, esos son animales destinados al sacrificio antes o después; mientras que un potro no debería correr esa suerte como caballo. Yo, la verdad es que no me explico cómo se puede mirar un animal tan bonito y cariñoso y matarlo, total por unos pocos kilos de carne. Me cuesta incluso comer vaca o cerdo, pero puedo asegurar que jamás en la vida pienso probar la carne de potro.