Tomar cartas en el asunto. Significa actuar en una situación que no te agrada. Cuando ves y oyes cosas con las que no estás de acuerdo tienes dos opciones: pensar en otra asunto o tomar la sartén por el mango. Yo hace mucho tiempo que me decidí por la segunda postura, aunque tal vez no tenga mucho mérito porque es mi manera de ser. Soy incapaz de abstraerme mirando las nubes pasar, como Zapatero. Me gusta mucho la naturaleza pero los problemas nunca se van de mi cabeza. Cuando mis hijos eran pequeños y tenían problemas en el colegio muchas veces tuve que tomar cartas en el asunto, le pesara a quien le pesara.
Tal vez por eso, al hacerse mayores, decidí acometer otras tareas más globales con resultado irregular. A estas alturas todavía estoy sopesando si ha sido un éxito o un fracaso, pero lo que tengo claro es que volvería a hacer otra vez lo mismo. No soy persona de quedarme callada ante las injusticias. Hay veces incluso que me tengo que morder la lengua en la calle para no llamar la atención a algunos padres. El otro día en una tienda dos niños de no más de tres y cuatro años no hacían más que pegarse y nadie les decía nada. Pues si ya lo tienen por costumbre sólo irán a peor. El respeto es esencial para la vida. Sin embargo no dije nada. Ya no soy la que era.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 29 de julio de 2015
lunes, 24 de marzo de 2014
Bulling
Escribí sobre este tema cuando todavía se llamaba acoso escolar y fue uno de mis post más celebrados. Me hubiera gustado no tener tema para escribir y no tener que pensar en ello. Por desgracia, mis tres hijos han sufrido acoso por parte de algún compañero en algún momento de su escolaridad. El mayor fue el que tuvo más problemas, tanto que llegué a decirle al jefe de estudios que, o lo solucionaban ellos o le compraba una navaja. Tenía ya diecisiete años y ése fue el episodio más grave después de muchos años de molestias. Antes había tenido que encararme con otro chico que se quejó de mí y encima me echaron la culpa.
La mayor sabía defenderse bastante pero aun así, al cambiar de colegio, la cogieron manía e intentaron tirarla por las escaleras. En ese caso tuve que enfrentarme a la dirección, que se puso de parte de las agresoras diciendo que mi hija algo así como que las había provocado. Como si hubiera excusas para ese comportamiento. A éstos los amenacé con el ministerio. La pequeña creo que tuvo menos problemas porque es muy alta e impone. Aun así siendo muy pequeña también la tenía tomada con ella una compañera y la tutora me decía que la otra había mejorado mucho. Pues menos mal. Todo ello por haber enseñado a mis hijos que pegarse estaba mal.
El otro día vi a mis vecinas de arriba, de la edad de mis hijas, pegándose en plena calle y, la verdad, pensé que después de todo puede que valga la pena haberlas educado bien.
La mayor sabía defenderse bastante pero aun así, al cambiar de colegio, la cogieron manía e intentaron tirarla por las escaleras. En ese caso tuve que enfrentarme a la dirección, que se puso de parte de las agresoras diciendo que mi hija algo así como que las había provocado. Como si hubiera excusas para ese comportamiento. A éstos los amenacé con el ministerio. La pequeña creo que tuvo menos problemas porque es muy alta e impone. Aun así siendo muy pequeña también la tenía tomada con ella una compañera y la tutora me decía que la otra había mejorado mucho. Pues menos mal. Todo ello por haber enseñado a mis hijos que pegarse estaba mal.
El otro día vi a mis vecinas de arriba, de la edad de mis hijas, pegándose en plena calle y, la verdad, pensé que después de todo puede que valga la pena haberlas educado bien.
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