Acabo de leer en La Farola un artículo sobre un nuevo grupo social que parece que se está extendiendo rápidamente en muchos países. Son los Dink: double income, no kids. Es decir, dos sueldos y sin hijos. Son los matrimonios en que trabajan los dos, generalmente en una buena posición social y no quieren renunciar a sus privilegios. Es decir, que prefieren utilizar su dinero para el ocio, viajar, comprar cosas y divertirse y no están dispuestos a sacrificar su tiempo o su dinero formando una familia. No puedo negar que tener hijos supone un esfuerzo físico y económico considerable, pero compensa con creces. Hay una alegría que sólo se puede experimentar conviviendo con niños.
Que dan guerra, no te dejan dormir, a veces sacan malas notas o se ponen enfermos..., pero los ratos buenos son maravillosos. Luego crecen y te queda el orgullo de ver a ese hombre o mujer que has ayudado a madurar, desde que iba descubriendo el mundo hasta que ya está a tu nivel. E incluso aunque pase de ti, no puedes dejar de sentir que es algo tuyo, que has contribuido al futuro. Renunciar a tener hijos de forma voluntaria me parece algo incomprensible, habiendo tanta gente al contrario que intentan desesperadamente tenerlos y no pueden. Supongo que se explica por la cultura del ocio y de la realización personal. Sin embargo, sospecho que al cabo de los años se acaben arrepintiendo de su decisión.